Estados Unidos no inventó la construcción industrializada desde cero, pero fue uno de los países donde el concepto moderno de vivienda prefabricada y modular se desarrolló y consolidó de forma temprana. Hoy, esa tecnología permite levantar casas en tiempos muy reducidos, con paneles prefabricados que llegan casi terminados al sitio y se ensamblan en cuestión de días.

El origen de estos sistemas se remonta a las primeras décadas del siglo XX, cuando el Forest Products Laboratory del Servicio Forestal de EE. UU. comenzó a investigar paneles tipo “sándwich” para mejorar la eficiencia térmica y estructural de las viviendas. Luego, en la posguerra (entre los años 40 y 60), el país impulsó la vivienda industrializada como respuesta a la alta demanda habitacional, lo que aceleró el desarrollo de sistemas como los paneles estructurales, las casas prefabricadas y las soluciones modulares.

El origen de estas tecnologías se sitúa en las primeras décadas del siglo XX, cuando se investigaron sistemas de paneles prefabricados. Foto: Integrity Timber Frame

Dentro de ese proceso evolucionaron tecnologías como los Structural Insulated Panels (SIP) y la construcción modular en fábrica. En estos modelos, la vivienda no se levanta ladrillo por ladrillo en obra, sino que se fabrica en partes dentro de una planta industrial: paredes, techos y pisos llegan casi terminados al terreno y luego se ensamblan como un sistema, lo que acelera todo el proceso de edificación.

Según estándares de construcción modular y prefabricada aplicados en Estados Unidos, Canadá y Europa, la estructura de estas viviendas puede montarse en cuestión de días o pocas semanas, dependiendo del tamaño y la preparación previa del terreno. Los componentes principales incluyen una estructura de madera estructural tratada (wood frame) o acero galvanizado liviano (steel frame), paneles SIP fabricados con poliestireno expandido (EPS), poliuretano o poliisocianurato entre dos caras de virutas orientadas, y aislación térmica y acústica con espumas rígidas (EPS, PIR, PUR), lana mineral o fibra de vidrio. Los revestimientos interiores suelen ser placas de yeso (drywall o gypsum board), ampliamente usadas en EE. UU. y Europa, mientras que los exteriores emplean siding vinílico, fibrocemento, madera tratada o paneles compuestos resistentes al clima.

Organismos como el U.S. Department of Energy (DOE) señalaron que la construcción de alta eficiencia térmica —que incluye paneles prefabricados y sistemas avanzados de envolvente— puede reducir significativamente el consumo energético de una vivienda frente a los métodos convencionales.

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