Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo que busca poner fin de forma inmediata a la guerra en Oriente Medio, un avance diplomático que representa el más importante desde el inicio del conflicto. La firma está prevista para el viernes 19 de junio en Ginebra y abre la puerta a una nueva fase de negociaciones sobre temas pendientes. El pacto contempla la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas cruciales para el transporte mundial de petróleo y gas, así como el levantamiento del bloqueo naval estadounidense. El presidente Donald Trump aseguró que autorizó la apertura libre de peaje del paso marítimo y el levantamiento inmediato de la medida naval.
El texto definitivo aún no se ha publicado, pero el viceministro iraní Kazem Gharibabadi explicó que en los próximos 60 días comenzará una nueva ronda de conversaciones para alcanzar un convenio más amplio. Entre los asuntos pendientes figuran el levantamiento de sanciones, la reconstrucción económica, mecanismos de supervisión y el programa nuclear iraní. Aunque el enfrentamiento en Líbano fue incluido dentro del marco de cese de hostilidades, un alto funcionario estadounidense aclaró que el compromiso no exige una retirada israelí del territorio libanés.
La reacción en Israel fue mayoritariamente negativa. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, sostuvo que el tratado “no garantiza nuestra protección”, mientras que el ex primer ministro Naftali Bennett lo calificó como un “giro peligroso de cara a su resguardo”. Varias figuras políticas israelíes criticaron el acuerdo, que consideran insuficiente para su seguridad.
El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que la campaña militar conjunta con Estados Unidos alejó la amenaza de una “destrucción nuclear” por parte de Irán, una ofensiva que, según dijo, evitó un peligro que habría puesto en riesgo a millones de sus compatriotas. En otro tono, dejó claro que las fuerzas israelíes permanecerán "todo el tiempo que sea necesario" en las zonas de protección establecidas en Gaza, Líbano y Siria, y confirmó que competirá en las próximas elecciones pese a las críticas recibidas por su gestión de la guerra. “Pretendo ganar”, afirmó.
Analistas israelíes consultados por AFP consideraron que el resultado significa un revés para Netanyahu. Danny Citrinowicz, exmiembro de la inteligencia militar israelí, describió el pacto como una “catástrofe política y de seguridad”. Michael Horowitz, experto en relaciones entre ambas naciones, indicó que la negociación evidencia una reducción de su influencia en la toma de decisiones de la Casa Blanca respecto al conflicto regional.
Oriente Medio saluda resolución
Diversos gobiernos recibieron positivamente el anuncio. El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su “profundo agradecimiento” a Pakistán, Turquía y Arabia Saudita por su papel mediador y calificó el entendimiento como “un paso fundamental hacia la solución pacífica del conflicto”. El presidente libanés, Joseph Aoun, manifestó su esperanza de que el acuerdo permita poner fin al ciclo de violencia. En paralelo, habitantes del sur de Líbano comenzaron a regresar a zonas donde no existe presencia militar israelí. “Volvemos a nuestro sur, a la tierra libre”, declaró Alaa Merahi a la AFP mientras regresaba con su familia cerca de la ciudad de Tiro.
Irán mantiene desconfianza ante EE. UU.
El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, declaró que la desconfianza hacia Washington es consecuencia de “un largo historial de fechorías de los dirigentes estadounidenses”. Pese al anuncio de acuerdo, Teherán insiste en que persisten profundas dudas. Baqai sostuvo que Estados Unidos todavía debe demostrar con hechos el cumplimiento de sus compromisos, y que su país no confía plenamente ni en EE. UU. ni en Israel. Según explicó, Washington prometió desbloquear activos congelados e indemnizar a Irán por los daños sufridos durante la guerra, pero cualquier consenso definitivo dependerá de que las obligaciones asumidas se ejecuten de manera efectiva.
Líderes mundiales piden continuar el diálogo
La comunidad internacional coincidió en destacar la importancia de mantener abiertas las negociaciones. Durante la cumbre del G7 en Francia, Emmanuel Macron pidió una aplicación “rápida y completa” del memorándum y reiteró el apoyo francés a la estabilidad de Líbano. La Unión Europea también valoró el acercamiento; Kaja Kallas afirmó que la conciliación representa un posible avance, aunque advirtió que las conversaciones más difíciles todavía están por delante. Desde Berlín, el canciller alemán Friedrich Merz señaló que cualquier pacto permanente deberá abordar de forma verificable el programa nuclear. Asimismo, Australia, China, Turquía, Irak y México expresaron su respaldo a la vía diplomática. La presidenta Claudia Sheinbaum destacó que “siempre que se construye paz en el mundo lo celebramos”, al considerar que una reducción de las tensiones puede beneficiar a la economía global.
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