La Inteligencia Artificial (IA) se ha consolidado como una aliada frecuente para quienes buscan trabajo, permitiendo redactar currículums o preparar entrevistas con mayor rapidez. Sin embargo, su uso excesivo o sin criterio puede resultar contraproducente, según advierte Giselle Rodríguez, quien señala tres equivocaciones recurrentes entre los postulantes.

El primer error es pensar que la IA puede hacerlo todo mejor. Rodríguez explica que, si bien estas herramientas generan documentos prolijos en segundos, desconocen la trayectoria y fortalezas reales de cada persona. “La diferenciación auténtica es lo que convierte un CV común en uno realmente potente”, sostiene la especialista. Por eso, recomienda emplear la IA solo para ordenar la información o pulir la redacción, pero conservar un contenido estratégico basado en experiencias y logros auténticos.

Un segundo fallo común es no revisar lo que propone la IA. La experta alerta que muchas plataformas producen expresiones exageradas, complejas o poco naturales, las cuales pueden ser detectadas con facilidad por reclutadores experimentados. Aceptar estos textos sin cuestionarlos, advierte, perjudica la credibilidad del candidato.

Rodríguez destaca que la inteligencia artificial puede ser útil para organizar información, mejorar la estructura u optimizar la redacción de un currículum. No obstante, advierte que estas herramientas no reemplazan el criterio personal, la experiencia ni la autenticidad del profesional. “En un mercado laboral cada vez más competitivo, lo que nos diferencia no es tener el CV más elaborado, sino el que mejor nos representa y lleva nuestra firma”, puntualizó.

Uno de los errores más comunes es saturar el CV con palabras clave para superar los filtros automáticos que muchas empresas utilizan en su primera selección. Aunque algunos candidatos incrementan la cantidad de términos con la esperanza de pasar esa barrera, la estrategia puede volverse en contra durante una entrevista. Si el postulante incluye competencias o conocimientos que no puede respaldar con ejemplos concretos, su credibilidad se verá afectada. Por ello, la recomendación es emplear solo aquellas palabras clave que estén alineadas con la experiencia profesional real y que puedan ser sustentadas posteriormente.

Otro riesgo surge cuando el contenido generado por IA no refleja la forma habitual de comunicarse del postulante, lo que transmite una imagen poco auténtica. Para evitarlo, Rodríguez sugiere leer en voz alta el texto producido y preguntarse si realmente representa la propia manera de expresarse antes de incorporarlo al currículum. La autenticidad sigue siendo el principal diferencial en un proceso de selección.

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