Rusia llevó a cabo un ataque masivo en Ucrania, impactando el Monasterio de las Cuevas de Kiev, Patrimonio de la Humanidad

Al menos cinco muertos y decenas de heridos dejó el bombardeo ruso durante la madrugada del lunes contra el Monasterio de las Cuevas de Kiev, un complejo religioso del siglo XI conocido también como Kiev Pechersk Lavra que es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El ataque provocó un incendio en la catedral de la Dormición, uno de los templos más emblemáticos del cristianismo ortodoxo, y causó daños significativos tanto en el exterior como en el interior del recinto, según confirmó el organismo internacional, que ofreció su apoyo para evaluar las pérdidas.

La ofensiva, una de las mayores de los últimos meses, no se limitó a la capital. La Fuerza Aérea ucraniana reportó que Moscú lanzó 70 misiles y 611 drones, incluidos aparatos Shahed, que también impactaron en Járkov y Jersón. En Kiev, el alcalde Vitali Klitschko informó que cerca de 140.000 familias se quedaron sin electricidad y que los equipos de emergencia intervinieron en unos 50 puntos de la ciudad para atender los estragos.

El presidente Volodímir Zelenski calificó el bombardeo al monasterio como uno de los ataques más graves contra la cultura cristiana desde el inicio de la guerra. “Es crucial que el mundo no guarde silencio ante este último acto de barbarie rusa”, escribió en redes sociales. En la misma línea, el metropolitano Epifanio, líder de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, denunció el hecho como un “crimen contra la humanidad, la historia y la cristiandad”.

El complejo religioso, fundado en el siglo XI, es uno de los principales símbolos espirituales y culturales de Ucrania. El incendio en la catedral de la Dormición generó conmoción en todo el país, mientras las autoridades locales continúan evaluando la magnitud de los daños en este sitio declarado Patrimonio de la Humanidad.

El ataque no solo alcanzó el monasterio, sino también los estudios de cine Dovzhenko, donde la ministra de Cultura, Tatiana Berezhna, confirmó que “quedó destruida la colección de vestuario más antigua y grande del país, compuesta por miles de piezas históricas”. En medio de la escalada bélica, el Ministerio de Defensa ruso negó haber atacado deliberadamente el complejo religioso y aseguró que el incendio fue provocado por un misil Patriot de defensa aérea suministrado por países occidentales. Moscú sostuvo que su objetivo eran instalaciones militares e industriales en Kiev, Járkov y la región de Dnipropetrovsk. No obstante, el Servicio de Seguridad de Ucrania mostró restos de un dron ruso Shahed que, según las autoridades, impactó en el área del monasterio. El presidente Zelenski afirmó que dos aeronaves no tripuladas alcanzaron deliberadamente el recinto. Este episodio ocurre en un contexto de creciente tensión religiosa y política: la Iglesia Ortodoxa Ucraniana rompió con el Patriarcado de Moscú tras la invasión, mientras que el patriarca Kirill, aliado de Vladímir Putin, se ha mantenido como uno de los principales defensores de la campaña militar rusa. La ofensiva rusa contra el Monasterio de las Cuevas de Kiev se produjo horas antes del inicio de la cumbre del G7 en Évian (Francia). En ese marco, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, reclamó una “respuesta decisiva y sustancial” de los aliados occidentales. “Es fundamental que haya más presión sobre el agresor y más apoyo para nuestra capacidad antibalística”, declaró el mandatario, quien también pidió un refuerzo de los sistemas de defensa aérea de su país. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró que los líderes del G7 debatirán nuevas medidas para aumentar la presión sobre Vladímir Putin y acercarlo a una mesa de negociación. Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, condenó el ataque al complejo religioso. “Nada justifica este ataque contra nuestro patrimonio universal”, afirmó en la red X, al referirse a los daños sufridos por uno de los símbolos históricos más importantes de Kiev.

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