El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, celebró en su cuenta de X que Washington y Teherán han decidido la “terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano”. El anuncio se produjo tras una operación de mediación en la que Sharif agradeció “el gran liderazgo de Qatar” y el “liderazgo visionario del Reino de Arabia Saudí y la República de Turquía”.
Mientras tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó en Truth Social la “apertura gratuita del Estrecho de Ormuz” y la “inmediata retirada del bloqueo naval” que su país mantiene en el Golfo Pérsico. En esa misma publicación, Trump proclamó “¡que fluya el petróleo!” y convino en el levantamiento del bloqueo naval sobre los buques iraníes.
De momento, Estados Unidos e Irán parecen haber llegado a un convenio para desactivar las hostilidades y extender el precario alto el fuego que ambos habían violado con alarmante frecuencia en los últimos días. Sin embargo, los detalles del memorando de entendimiento no se conocen por completo. Irán pone el acento sobre unas condiciones que deben negociarse a partir de la firma del pacto preliminar, prevista para el 19 de junio en Suiza, y que implican el alivio de sanciones.
El acuerdo inicial, mediado por Pakistán, deja puntos por definir, especialmente en lo que respecta a las exigencias iraníes sobre el levantamiento de sanciones económicas. La comunidad internacional espera que la firma del pacto en Suiza pueda consolidar una paz duradera en una región marcada por décadas de tensiones.
En el mismo mensaje donde declaró que “el acuerdo con la República Islámica de Irán está ahora completo”, el líder republicano autorizó la “apertura gratuita del Estrecho de Ormuz”. Sin embargo, Teherán se reserva la última palabra en ese aspecto. El vicecanciller iraní Kazem Gharibabadi advirtió que se negociaría un acuerdo más amplio durante un alto el fuego de 60 días y que las conversaciones debían incluir el alivio de las sanciones, pero no mencionó una apertura inmediata del estrecho. Además, el Consejo de Seguridad Nacional de Irán convino en que “las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, terminarán de inmediato y de forma permanente a partir de esta noche”, en línea con los anuncios del primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif.
No obstante, Teherán ha dejado claro que las negociaciones del acuerdo final comenzarán después de que la otra parte cumpla con los compromisos del memorando de entendimiento. Mientras tanto, Israel —la parte del conflicto que con más frecuencia ha roto los acuerdos— no se pronunció de inmediato sobre los compromisos que le competen, luego de haber declarado que no forma parte de las conversaciones entre Washington y Teherán.
Los mercados reaccionaron de inmediato con señales positivas tras el anuncio del acuerdo. Los futuros del barril de referencia Brent cayeron 4%, el West Texas perdió 4,6% de su precio y las bolsas asiáticas se dispararon. Esto ocurrió después de que Trump proclamara: “Naves del Mundo, arranquen sus motores. ¡Que fluya el petróleo!”. Pero incluso si se cumple la premisa central del acuerdo —que Irán desbloqueará el estrecho de Ormuz—, tomará meses para que el flujo de carburantes por ese vital paso marítimo vuelva a su ritmo anterior a la guerra.
Las discusiones sobre el programa nuclear iraní, que incluyen el destino de los más de 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido en poder de la República Islámica, serán materia de las negociaciones que se iniciarán una vez que se firme el 19 de junio en Suiza el memorando de entendimiento. Ello se debe, fundamentalmente, a que el estado de la conectividad marítima quedará supeditada a negociaciones futuras sobre el programa nuclear iraní.
Expertos en energía estiman que tanto las compañías navieras como las aseguradoras se tomarán su tiempo para constatar que el acuerdo será suficientemente sólido y duradero, antes de lanzarse a trasladar sus costosas cargas. "No tenemos garantías de que el programa nuclear se aborde alguna vez, pero Irán ha demostrado al mundo que puede tomar como rehén a la economía global y obtener algo de Estados Unidos a cambio", evaluó en conversación con la agencia Reuters el ex portavoz del Departamento de Estado de la Administración Biden, Matthew Miller.
Tanto los norteamericanos como los iraníes han dejado las armas amartilladas. Gharibabadi apuntó que un memorando de entendimiento no significa que su país "confíe en el enemigo" y que no se aceptarán los términos hasta que no se incorporen "nuestras demandas finales". Trump, por su parte, dejó claro en conversación con el ‘New York Times’ que si no se alcanzaba un acuerdo nuclear definitivo, estaba dispuesto a reiniciar los ataques militares contra Teherán o en su defecto convertir a Estados Unidos en "el guardián de Oriente Medio", a cambio del 20% de los ingresos de la región.
Aunque matizó diciendo que el acuerdo pretende que el estrecho quede “permanentemente libre de peaje", su amenaza vuelve a dejar a Ormuz sujeto a vaivenes geopolíticos que no enfrentaba antes del 28 de febrero, cuando se iniciaron los ataques del Pentágono y el ejército israelí contra Irán.
El vicecanciller iraní Gharibabadi fue claro al respecto, y dos funcionarios paquistaníes que pidieron anonimato a la agencia AP lo confirmaron. Sin embargo, cualquier pacto en esta materia será objeto de un intenso escrutinio. El senador republicano Lindsey Graham, un halcón en la política hacia Irán, recordó que "según nuestra ley, cualquier acuerdo nuclear con Irán será enviado al Congreso para su revisión y votación”.
Mientras tanto, los líderes de Reino Unido, Francia, Alemania e Italia firmaron una declaración conjunta en la que se mostraron dispuestos a levantar sanciones relacionadas con los esfuerzos por frenar el desarrollo nuclear iraní, siempre que Teherán adopte "medidas claras y verificables" sobre su programa. El primer ministro británico Keir Starmer afirmó que "estamos claros en que la libertad de navegación sin peaje debe restablecerse ahora en el Estrecho de Ormuz", y agregó que "Irán nunca debe tener un arma nuclear”.
Washington tiene su propio incentivo para buscar el desmantelamiento de los avances nucleares de Irán: la liberación de 25 000 millones de dólares en activos congelados si Teherán cumple determinadas condiciones. Un funcionario estadounidense le dijo a Reuters que el propósito de cualquier negociación es que Irán destruya y retire su reserva de uranio altamente enriquecido. Por su parte, otro vocero iraní señaló que el borrador del acuerdo permitiría diluir el uranio dentro del territorio de la República Islámica, en lugar de entregarlo para su disposición en terceros países.
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