Una semana después de las elecciones, tal como se advirtió en este espacio, la disputa por el conteo de votos se trasladó a la mesa, con Juntos por el Perú intentando reclamar un triunfo que ya parece lejano. Aunque aún quedan algunas cédulas por desentrañar, todo indica que la alternancia del poder llegará con Fuerza Popular, un desenlace que no sorprende tras el penoso gobierno de Perú Libre.
Este escenario se repite en la región: en Chile, Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador y otros países, la izquierda tuvo su tiempo de gobierno. En Perú, transitamos por Humala, PPK y Castillo, quienes también ganaron por estrecho margen contra Fujimori. ¿Les sorprende el resultado? A mí no, porque hubiera sido extraño que, pese a los tropiezos izquierdistas, el triunfo les volviera a sonreír.
No comparto la idea de que el voto extranjero inclinó la balanza a favor de un candidato; antes no lo había hecho. Culpar a los compatriotas por decidir el triunfo de un postulante es buscar excusas. Los votos del extranjero siempre llegan al final, pero no determinan quién gana. Es como decir que el norte o el sur es el que da el triunfo al nuevo presidente, lo cual también es falso.
La realidad es que tenemos un país bien fragmentado. El norte se muestra agradecido con el legado de Alberto Fujimori tras el fin de la guerra con Ecuador, las mejoras en las carreteras y la atención ante el fenómeno El Niño. En cambio, el sur no cambió de tono: allí habrá una mayoría antifujimorista que se opondrá a todo lo que sea Fuerza Popular. Sin embargo, esa no puede ser razón suficiente para que el Ejecutivo mire de lejos esta zona del país.
Considero que, en caso de que la agrupación fujimorista gane de manera oficial, debería enfocarse en invertir más en infraestructura y acercar el Estado a las zonas más renuentes al cambio.
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta