Carmen Meneses y Roland Martínez, una pareja peruana de 65 años, han dedicado las últimas cuatro décadas a su amor y, desde hace nueve años, a la donación de sangre, promoviendo la solidaridad.

Hace nueve años, cuando tenían 57, Carmen Meneses y Roland Martínez respondieron a una convocatoria para donar sangre. Lo que en ese momento fue una experiencia nueva se transformó en un hábito que hoy, a sus 65 años, mantienen con responsabilidad y entusiasmo. La pareja, que lleva cuatro décadas compartiendo su vida, sumó así un nuevo propósito a su historia de amor: ayudar a quienes más lo necesitan.

Actualmente, acuden varias veces al año a diferentes campañas de donación voluntaria de sangre, convencidos de que una sola donación puede representar una nueva oportunidad para pacientes que enfrentan situaciones críticas de salud. Para ellos, la satisfacción de ayudar a quienes requieren transfusiones supera cualquier temor o duda que puedan tener quienes aún no se animan a convertirse en donantes voluntarios.

Carmen y Roland recuerdan que su primera donación, a los 57 años, les permitió descubrir una forma sencilla y segura de contribuir con la salud de otras personas. Desde entonces, este gesto se volvió parte de su rutina. Su compromiso los ha convertido en un ejemplo de solidaridad en el marco del Día Mundial del Donante de Sangre, y hoy inspiran a otros a seguir su camino.

“Ahora nos toca cuidarnos más para poder seguir dando algo de nosotros mismos y continuar donando sangre”, señalan, conscientes de que mantenerse saludables les permite seguir aportando algo tan valioso como la sangre. A los 57 años se animaron a salvar vidas con la donación: “Fue realmente emocionante y gratificante saber que podíamos ayudar a otros”, recuerdan. Su historia es la de miles de donantes voluntarios que garantizan el abastecimiento para emergencias, cirugías, tratamientos oncológicos y otras condiciones que requieren transfusiones. Las autoridades de salud recuerdan que donar sangre es seguro y que una sola donación puede beneficiar hasta a tres personas. Por ello, invitan a más ciudadanos a sumarse a esta cadena de solidaridad y convertirse en donantes voluntarios habituales. A pesar del paso de los años, la pareja continúa cuidando su salud para seguir realizando esta labor que inspira a más personas.

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