Reino Unido está conectado con el resto del mundo mediante unos 64 grandes cables submarinos de telecomunicaciones.

En la madrugada del domingo, fuerzas británicas llevaron a cabo una operación de seis horas en el canal de la Mancha que culminó con la interceptación del petrolero Smyrtos, un buque sancionado por Reino Unido y señalado como parte de la denominada "flota fantasma" rusa. El abordaje, el primero de su tipo liderado por Londres, fue ejecutado por comandos de los Royal Marines y agentes de la Agencia Nacional contra el Crimen, con respaldo aéreo de helicópteros Chinook y buques de la Armada, entre ellos la fragata HMS Sutherland.

El ministerio de Defensa británico informó que la acción se coordinó con Francia y busca “golpear las fuentes de financiación de la guerra rusa en Ucrania”. En un comunicado, la cartera señaló que la operación se realizó “pese a los mayores esfuerzos de Rusia por evadir las sanciones y seguir financiando su bárbara guerra contra Ucrania”. El Smyrtos será trasladado a una zona de fondeo frente a la costa sur de Inglaterra, donde permanecerá bajo vigilancia.

Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, Reino Unido ha sancionado a cientos de buques sospechosos de integrar la flota fantasma, una red utilizada por Moscú para eludir los embargos occidentales. La interceptación del Smyrtos representa la primera acción directa de este tipo emprendida por las autoridades británicas en el canal de la Mancha.

El ministro de Defensa, Dan Jarvis, afirmó que la operación se realizó en “estrecha coordinación con los franceses” y que perturbar las operaciones de la flota fantasma contribuye directamente a reducir los recursos que sostienen la agresión rusa en Ucrania, limitando su capacidad para amenazar la seguridad en Europa y más allá. “Rusia depende de su flota fantasma para financiar su conflicto en Ucrania y nuestra interdicción supone un golpe a la guerra ilegal de Putin”, declaró. Estos buques —generalmente petroleros antiguos con estructuras de propiedad poco claras— tienen prohibido acceder a puertos y servicios británicos. El primer ministro Keir Starmer señaló que la interceptación asestó "otro golpe a Rusia" y recordó a quienes alimentan la guerra de Putin en Ucrania que “no pueden esconderse”. Ucrania celebró la acción, calificándola de golpe a la "maquinaria de guerra" del Kremlin. El ministro de Exteriores ucraniano, Andriy Sybiga, escribió en redes sociales: “La flota fantasma de Rusia es una herramienta de guerra. Cada buque de este tipo que se detiene significa menos dinero para la maquinaria bélica rusa... Cortar estos ingresos ayuda a reducir la capacidad de Rusia para financiar ataques con misiles y drones contra ciudades ucranianas”. En marzo, el Gobierno británico anunció que sus fuerzas podrían abordar e incautar buques de la flota fantasma que pasaran por sus aguas. Ese anuncio se produjo después de que Washington relajara las restricciones sobre el petróleo ruso para suavizar los precios, que se habían disparado por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

El exministro de Defensa John Healey, quien renunció esta semana al acusar a Starmer de no asignar fondos suficientes para la defensa del Reino Unido, reveló en abril que las Fuerzas Armadas habían rastreado y disuadido a tres submarinos rusos durante una presunta “operación encubierta” de un mes en aguas británicas del Atlántico Norte, cerca de cables submarinos y oleoductos vitales. Reino Unido está conectado con el resto del mundo mediante unos 64 grandes cables submarinos de telecomunicaciones.

Londres ha señalado que estos buques son sospechosos de haber dañado cables submarinos en el mar Báltico en varias ocasiones. Desde 2023 se han registrado varios incidentes marítimos en esa zona, donde cables submarinos y líneas eléctricas han resultado dañados. Expertos militares y líderes europeos afirman que Rusia ha intensificado su “guerra híbrida” en esta región estratégica, ahora rodeada por miembros de la OTAN con excepción de Rusia.

Francia, Bélgica, Finlandia y otros países europeos también han incautado recientemente buques sospechosos de evadir sanciones y de pertenecer a la llamada flota fantasma. El Gobierno británico ha dicho que propondrá nueva legislación para impedir que “Rusia y otros Estados hostiles” saboteen cables submarinos de internet esenciales.

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