Papas liofilizadas (chuño) de Tambo Viejo, Perú. Foto: LM Valdez en Valdez y Bettcher 2026

En Tambo Viejo, un antiguo centro administrativo inca ubicado en el valle de Acarí, en la región Arequipa, un equipo de arqueólogos desenterró dos ejemplares de papas deshidratadas —conocidas como chuño— que datan de aproximadamente 500 años. El hallazgo representa uno de los pocos registros arqueológicos de este producto tradicional y ofrece nuevas pistas sobre la logística de distribución de bienes dentro del Imperio inca.

Los tubérculos fueron encontrados dentro de una vasija de cerámica enterrada en el piso de una estructura destinada al almacenamiento. De acuerdo con el estudio publicado en el Journal of Field Archaeology, su conservación fue posible gracias al clima árido de la zona y a las condiciones de protección que brindaba el recipiente.

El chuño es una técnica ancestral desarrollada por las poblaciones andinas para preservar las papas por largos períodos. El método aprovecha las bajas temperaturas de las montañas durante las noches de invierno y el calor del sol diurno. Tras varios ciclos de congelación y secado, el producto adquiere una gran capacidad de almacenamiento. Los ejemplares hallados corresponden a chuño blanco, elaborado a partir de variedades amargas de papa que requieren un tratamiento adicional con agua antes del secado final. Gracias a este proceso, el chuño podía mantenerse en buenas condiciones durante años, por lo que se convirtió en uno de los recursos alimenticios más importantes para las poblaciones del Tahuantinsuyo.

Incluso después de la caída del Imperio Inca, el chuño siguió siendo un alimento básico. Foto: Vironu Las investigaciones estuvieron a cargo de Lidio Valdez, arqueólogo de la Universidad de Calgary, quien al observar el hallazgo comprendió que era excepcional. “Era evidente que no se trataba de un hallazgo cualquiera, sino de uno especial”, afirmó. El estudio señala que el chuño solo puede producirse en las zonas altas y frías de los Andes, y su presencia en un asentamiento costero evidencia que los incas lo transportaban mediante extensas redes de abastecimiento. Según los investigadores, las piezas datan de los siglos XV y XVI, periodo en el que caravanas de llamas distribuían productos hacia depósitos destinados a sostener a la población y a la fuerza laboral del imperio.

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