
El guion de Sorda inició con la lista de preocupaciones y miedos en torno a la maternidad que escribió Miriam Garlo. La actriz nació oyente, pero perdió el oído a los siete años. Ella y su hermana, la cineasta Eva Libertad, aprendieron a comunicarse con la lengua de signos ya cuando eran adultas. “Hizo un sobreesfuerzo para adaptarse a este mundo oyente”, nos decía la directora cuando el filme inauguró el Festival de Cine de Lima 2025.
La producción, con una protagonista que representa a una mujer real, contradictoria e imperfecta, se convirtió en una de las mejores películas de Iberoamérica; ganó el premio del público de la Berlinale, la Biznaga de Oro del Festival de Málaga y tres premios Goya, pero también ha abierto una conversación en España. En Murcia, donde se filmó la película, ahora hay un protocolo para las mujeres sordas en los hospitales. Entrevistamos a la directora en los junkets de prensa de los Platino 2026, en México, donde cerró el viaje de la película con los premios al mejor actor de reparto y a la mejor ópera prima.
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Sorda inauguró el Festival de Cine de Lima 2025 y en tu discurso hablaste sobre la importancia del cine.
Yo lo disfruté muchísimo y disfruté el intercambio con otros cineastas. Recuerdo ver películas que me gustaron mucho, comer increíble y ya sé que eso es un lugar común, es un cliché con la comida peruana, pero tengo que decirlo porque es otro de los recuerdos (sonríe). Tuve también la suerte de ir con Álvaro Cervantes y recuerdo una organización muy cuidadosa que nos trató con mucho cariño, con mucho cuidado. Hubo mucho cuidado en la selección de películas.
La película continuó ganando varios premios. ¿Es algo que siempre espera, sueña, un cineasta sobre su ópera prima?
No, claro que no. Esta película, yo siempre digo, que se ha abierto camino de una manera muy rotunda y nos ha obligado a acompañarla y a estar ahí a la altura, pero era imposible pronosticar eso de una ópera prima y que es relativamente pequeña. También no teníamos ni idea de cómo iba a ser recibida por el público. O sea, es una película rodada en su mayoría en lengua de signos, con una protagonista sorda, con personajes interpretados por actrices y actores sordos. Ha sido una sorpresa y un asombro continuo.
¿Los subtítulos en España ya están establecidos o qué más falta?
No están establecidos como una obligación, pero ya hay cines que están programando sesiones de cine español subtitulado. Te puedo contar una que ha pasado, que es una de las que más me emociona. En la región donde se filmó la película, que es la región donde yo vivo, se ha aprobado por primera vez un protocolo para madres sordas en el parto, en los hospitales, y ha sido a raíz de la película. Entonces, se están moviendo cosas que son sumamente importantes para la comunidad sorda.
¿Qué impacto en común suele provocar en diferentes países?
Bueno, hay momentos de la película donde las madres se sienten muy identificadas, como el momento del parto. Esa escena es la única de la película que no está ficcionada, que la escribí con momentos de partos reales que me contaron madres sordas. Y, bueno, luego lo que me dicen es: “Sí, es nuestra vida”. Hay personas sordas que no se sienten identificadas y me parece lógico, porque es imposible, ¿no? Es como si yo me tuviese que sentir identificada con cualquier personaje femenino de cualquier película. Pero, en general, todas las personas sordas lo que dicen es que quieren más personajes sordos en la gran pantalla. Quieren que se multipliquen los referentes.
Claro, en los últimos años, solo CODA lideró la temporada de premios y ganó el Óscar.
Sí, no hay más. Y la cosa es que haya más y que cada personaje sordo sea diferente. Lo que quiero es que detrás de la cámara, en guion, en dirección, haya personas sordas que puedan contar sus propias historias de primera mano.
Hay otro tema interesante en el cine español: cada vez hay más directoras que son reconocidas. ¿A qué crees que se debe?
Por un lado, eso ha sido posible porque ha habido una lucha, una labor pedagógica y muchas conversaciones de las asociaciones de mujeres cineastas, fundamentalmente en España, CIMA, que es la Asociación de Mujeres Cineastas, que ha conseguido que haya medidas de acción positiva para revertir la desigualdad que hay en la industria y que las mujeres pasemos de ser, en 10 años, el 17%, a ser el 30%. Entonces, ¿qué pasa? Que, de repente, las mujeres entramos de una manera un poco más masiva y se multiplica la capacidad del cine, las historias, porque al final son miradas y sensibilidades diversas contando historias. Porque, tradicionalmente, la figura que ha contado historias, la figura del director y el guionista, era el hombre hetero, blanco, de clase media alta, cis, y, claro, hay una mirada, por así decirlo, limitada. La realidad y la sociedad son muchísimo más complejas y, para que entren sensibilidades diferentes es básico que entremos las mujeres, porque, además, no solo por el cine, sino por nosotras, porque nos merecemos contar lo que queramos contar. Tiene que haber cada vez más diversidad y que entren personas con diversidad funcional o personas con una orientación sexual diferente, para que realmente el cine sea el espejo de la sociedad que queremos que sea y no sea un espejo limitante.
Sin embargo, a pesar de las luchas, hay mujeres que no se reconocen como feministas.
Bueno, es comprensible. O sea, hay una inercia muy fuerte patriarcal que, primero, hace que quizá falte información, porque yo creo que cuando se tiene esa idea, muchas veces es porque falta información sobre por qué estamos aquí tú y yo hablando. Eso no es una concesión social; eso ha sido una lucha de mujeres feministas que han ido luchando a lo largo de las décadas para que tú y yo podamos estar hoy aquí. Pero si se desconoce esa historia...Para mí el feminismo es inteligencia, sensibilidad...Mi vida es muchísimo mejor por el feminismo.
¿Cuáles son las conversaciones familiares a partir de la película?
No tenemos (sonríe). No tenemos tiempo. Estamos desde...Estrenamos en Berlín en febrero de 2025 y yo llevo todo el año viajando. Vivimos a cuatro casas la una de la otra. He tardado dos minutos en ir a su casa y nos vemos simplemente para hacer preguntas en común de: ¿cómo estás? ¿Qué has hecho? Y me voy. De hecho, llevamos ya meses diciendo que en algún momento retomaremos nuestro vínculo como hermanas porque, al final, la película, en ese sentido, nos ha pasado por encima.
Es como un hijo para ustedes.
Es como un hijo de nosotras y has visto que cuando llega el hijo y ya desaparece la pareja (sonríe). Tal cual. Eso nos ha pasado. Ahora tenemos que volver a mirarnos y volver a tener ese vínculo de hermanas que se ha mutado a esta cosa de: “Bueno, hay que hacerlo todo por la película”.
Entonces, ¿cómo va el proceso de tu próxima historia?
Quiero hacer la película que me apetece hacer. Muchas veces me preguntan: ¿qué vas a hacer ahora después de lo bien que le ha ido a Sorda? En ese sentido, lo que ha sucedido con Sorda, estadísticamente, es imposible que se repita. Es demasiado grande lo que ha sucedido. Así que yo lo que quiero es empezar otra vez de cero, disfrutar de todo el proceso, buscar la historia que quiero contar y no sentir ningún tipo de presión por la trayectoria de Sorda. Tampoco necesito hacer muchas películas (sonríe), quiero hacer las que me toque hacer desde un lugar de mucha curiosidad hacia el mundo. Y buscar transformarme yo también a través de hacer la película, que es lo que más disfruto al final.
- Producción. Además de la investigación previa, el set contó con intérpretes de lengua de signos. El equipo recibió clases y una información de 50 páginas sobre la sordera.
- Premios Platino 2026. Eva Libertad en México, donde logró el galardón a mejor ópera prima.
- Cortometraje. La cineasta estrenó un cortometraje homónimo en 2021.
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