La propuesta de la UDC buscaba endurecer las políticas migratorias y de asilo si la población alcanzaba los 9,5 millones de habitantes antes de 2050. La mayoría de votantes optó por mantener el actual modelo de libre circulación.

Los opositores temían que la iniciativa perjudicara las relaciones de Suiza con la Unión Europea, esenciales para su economía y comercio

Suiza rechazó este domingo en referéndum una iniciativa que proponía limitar el crecimiento de la población y endurecer las restricciones a la inmigración. Según los resultados preliminares, el 55% de los votantes se pronunció en contra del proyecto impulsado por la Unión Democrática de Centro (UDC), que buscaba evitar que el país alcanzara los 10 millones de habitantes en 2050.

La propuesta planteaba que el Gobierno adoptara medidas cuando la población llegara a los 9,5 millones de personas antes de mediados de siglo. Entre sus objetivos figuraban mayores restricciones migratorias y un endurecimiento del derecho de asilo. El resultado supone un revés contra la formación política que defendió en solitario el planteamiento y una victoria para el resto de partidos, sindicatos y organizaciones empresariales que pidieron rechazarla.

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El temor a una ruptura con la Unión Europea

Uno de los principales argumentos de quienes se opusieron al proyecto fue el riesgo que suponía en las relaciones entre Suiza y la Unión Europea. La nación mantiene estrechos vínculos económicos y comerciales con el bloque comunitario, sustentados en buena medida por el Acuerdo de Libre Circulación de Personas.

Ese mecanismo permite a los ciudadanos de la UE residir y trabajar en territorio helvético bajo condiciones similares a las de los nacionales. Durante la campaña, sectores políticos y empresariales advirtieron que la aprobación de la iniciativa podía poner en peligro ese marco de cooperación. Monika Rühl, directora de Economiesuisse, expresó tras conocerse las cifras que estaban “muy aliviados y felices” y calificó el resultado como importante para el país y sus relaciones con Europa.

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Vivienda y servicios públicos en el centro del debate

La UDC justificó su propuesta argumentando que el fuerte crecimiento demográfico genera presión sobre la vivienda, el transporte, la educación y el sistema sanitario. Sus promotores sostuvieron que limitar la llegada de nuevos residentes ayudaría a reducir el encarecimiento de los alquileres, la congestión urbana y la demanda de servicios públicos.

Sin embargo, los detractores respondieron que numerosos sectores dependen de trabajadores extranjeros. Actividades como la sanidad, la construcción, la restauración y el turismo requieren mano de obra procedente de otros países. En la actualidad, más de una cuarta parte de los habitantes de Suiza es extranjera y cerca del 80% del crecimiento demográfico registrado desde 2002 se atribuye a la inmigración neta. También se destacó que el envejecimiento de la comunidad aumenta la necesidad de incorporar trabajadores jóvenes con el fin de sostener la economía y los sistemas de bienestar.

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