El INEI reveló que más de 1 millón 160 mil peruanos sufrieron inseguridad alimentaria severa en 2025, es decir se quedaron sin alimentos o pasaron un día entero —o más— sin comer por falta de recursos. Además, más de 10 millones de personas enfrentaron dificultades para acceder a una alimentación suficiente o nutritiva.
Por primera vez, el Perú cuenta con cifras oficiales sobre inseguridad alimentaria. Los resultados del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) revelan que más de un millón de personas atravesaron las formas más extremas de privación alimentaria durante el último año, al quedarse sin alimentos o pasar un día entero o más sin comer debido a la falta de dinero u otros recursos.
De acuerdo con el informe Perú: Prevalencia de la Inseguridad Alimentaria 2025, el 3,4% de la población peruana presentó inseguridad alimentaria severa en 2025. Considerando una población cercana a los 34 millones de habitantes, ello equivale a alrededor de 1,16 millones de personas.
De acuerdo con el ente estadístico, se trata de peruanos que experimentaron situaciones de hambre asociadas a la falta de recursos para acceder a alimentos. El indicador incluye hogares que llegaron a quedarse sin comida disponible o cuyos integrantes pasaron uno o más días sin comer. Ello está muy ligado con las cifras de pobreza, toda vez que según datos recientes del INEI, 1 millón 614.000 peruanos enfrentan pobreza extrema, es decir, no logran cubrir el costo mensual de la canasta básica de alimentos estimada en S/260 por persona.
El estudio también revela que el 30,5% de la población del país se encontró en situación de inseguridad alimentaria moderada o severa durante 2025. Esto significa que aproximadamente tres de cada 10 peruanos tuvieron dificultades para acceder a alimentos en cantidad o calidad suficiente.
La inseguridad alimentaria no siempre implica pasar hambre. En sus niveles iniciales puede manifestarse como preocupación constante por no tener alimentos suficientes en el futuro. En etapas más avanzadas, las familias reducen la variedad de su dieta, dejan de consumir alimentos nutritivos o disminuyen las porciones para que la comida alcance. En los casos más graves aparecen episodios de hambre, falta total de alimentos o días completos sin comer.
Lima supera el promedio nacional en hambre extrema
La situación de Lima Metropolitana y el Callao no es menor. En este sector la incidencia de inseguridad alimentaria severa alcanzó el 4,2%, por encima del promedio nacional de 3,4%.
Ello representa alrededor de 400.000 personas que durante el año enfrentaron las formas más extremas de privación alimentaria, pese a residir en la zona con mayor concentración de actividad económica del país.
En Lima Metropolitana y el Callao, el indicador llegó a 28,6%, lo que significa que cerca de tres de cada diez habitantes tuvieron dificultades para acceder a una alimentación adecuada.
Loreto y Madre de Dios registran los niveles más altos
En tanto, Loreto y Madre de Dios conforman el grupo con mayor inseguridad alimentaria severa del país. En estas regiones, entre el 7,4% y el 10% de la población experimentó episodios de hambre asociados a la falta de recursos.
En un segundo grupo aparecen Lambayeque, Lima Metropolitana, Lima Provincias, Pasco, Piura, Puno, Callao, Tacna, Tumbes y Ucayali, con tasas de entre 3,6% y 4,7%.
Por el contrario, Áncash, Amazonas, Apurímac, Cusco, Ica y Moquegua registraron los menores niveles de inseguridad alimentaria severa, con porcentajes ubicados entre 0,9% y 1,4%.
El problema golpea más a los hogares pobres
Los resultados muestran una estrecha relación entre pobreza e inseguridad alimentaria. Entre la población en pobreza extrema, casi la mitad (49,7%) enfrenta dificultades para acceder a una alimentación suficiente o adecuada. En la población pobre no extrema, el porcentaje alcanza 40,3%.
Además, la inseguridad alimentaria afecta al 44,7% de las personas ubicadas en el quintil de menores ingresos, más de tres veces la incidencia observada en el quintil con mayores ingresos, donde el indicador se reduce a 13,4%.
El informe también identifica mayores niveles de inseguridad alimentaria en hogares sin acceso a internet, con hacinamiento, sin servicios básicos adecuados y en familias con integrantes con discapacidad.
Las cifras forman parte de la primera medición oficial realizada por el INEI mediante la Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES), metodología desarrollada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y utilizada internacionalmente para monitorear el acceso de la población a los alimentos.
La encuesta evaluó experiencias concretas ocurridas durante el mes previo a la entrevista, como la preocupación por quedarse sin comida, la imposibilidad de consumir alimentos nutritivos, la reducción de porciones, el salto de comidas, la sensación de hambre o el hecho de pasar un día entero sin comer por falta de recursos.
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