Un equipo científico halló en el océano Índico una necrópolis de cetáceos sin precedentes, con fósiles de millones de años y ecosistemas activos a profundidades de hasta siete kilómetros.
Un equipo internacional de investigadores ha revelado el hallazgo de una necrópolis de ballenas sin precedentes en la Zona de Fractura de Diamantina, en el sureste del océano Índico, donde restos fósiles de 5,3 millones de años conviven con ecosistemas activos a profundidades de hasta 7001 metros.
El descubrimiento, liderado por la Academia China de Ciencias y publicado en la revista Nature, se produjo durante una serie de inmersiones realizadas en 2023 con el sumergible tripulado Fendouzhe, capaz de soportar presiones extremas.
A lo largo de un corredor de 1200 kilómetros, los científicos documentaron 485 sitios con restos de cetáceos, lo que representa el cementerio de ballenas más extenso, profundo y antiguo del que se tenga registro hasta la fecha.
Un archivo paleontológico en el abismo
La mayoría de los restos encontrados pertenecen a zifios o ballenas picudas, un grupo de cetáceos conocidos por su carácter esquivo y su capacidad para realizar inmersiones a grandes profundidades.
Entre los hallazgos destaca el descubrimiento de una especie extinta hasta ahora desconocida, denominada Pterocetus diamantinae, así como fósiles de otras especies que datan del Plioceno temprano.
La datación por isótopos de estroncio confirmó que algunos de los ejemplares más antiguos tienen unos 5,26 millones de años, lo que sugiere que esta zona ha funcionado como un depósito continuo de restos biológicos durante milenios.
"Cuando estábamos en el fondo del mar no sabíamos qué era, pero cuando volvimos al laboratorio descubrimos que eran fósiles", afirmó Xiaotong Peng, del Instituto de Ciencia e Ingeniería de Aguas Profundas.
Los científicos sugieren que la topografía de la fosa, con una característica forma de "V", actúa como un embudo natural que canaliza los cadáveres de ballenas que mueren por causas naturales o por los riesgos fisiológicos de las inmersiones extremas, concentrándolos en el fondo del eje de la fractura.
La visibilidad de estos huesos en el lecho marino es un fenómeno inusual, ya que normalmente los restos fósiles deben ser excavados.
Sin embargo, la ubicación remota de la Zona Diamantina, lejos de las costas continentales, ha impedido que los sedimentos arrastrados por los ríos cubran las osamentas, manteniéndolas expuestas sobre el fondo oceánico.
"Como se está tan lejos de cualquier continente, no se tiene la afluencia de sedimentos erosionados derivados de los continentes transportados por los ríos, por lo que no hay arenas o limos que los cubran; por eso estaban tan fácilmente disponibles para la gente en el vehículo sumergible", explicó el paleontólogo Steven Godfrey.
Oasis de vida en la oscuridad absoluta
El sitio no es solo un depósito de huesos antiguos, sino que alberga lo que los investigadores describen como "oasis de biodiversidad" denominados caídas de ballenas.
Estos restos orgánicos sustentan comunidades especializadas de organismos que prosperan gracias a la energía química de los cadáveres, incluyendo gusanos devoradores de huesos del género Osedax, bivalvos quimiosintéticos y ofiuras.
Las cinco comunidades activas encontradas a más de 6000 metros de profundidad representan los ecosistemas de este tipo más profundos jamás documentados, expandiendo el rango conocido para estos hábitats en más de 2.500 metros.
El enigma de la Zona Diamantina
La concentración masiva de restos en este punto específico del Índico se atribuye a una combinación de factores biológicos y geológicos.
Los científicos sugieren que la topografía de la fosa, con una característica forma de "V", actúa como un embudo natural que canaliza los cadáveres de ballenas que mueren por causas naturales o por los riesgos fisiológicos de las inmersiones extremas, concentrándolos en el fondo del eje de la fractura.
Además, la bajísima tasa de sedimentación regional permite que los esqueletos permanezcan expuestos durante cientos de miles de años, facilitando un proceso de fosilización único donde los huesos son protegidos por incrustaciones de hierro y manganeso.
"En teoría, en esa fosa tenemos un registro continuo de la diversidad y abundancia de ballenas picudas que vivieron en esa parte del sudeste del océano Índico", señaló Steven Godfrey al destacar la importancia evolutiva del sitio.
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