link&format=png&auto=webp&s=d2c792596ac34f65f4e9e2cdfb20b5fc1e45cfb6 Miren este gráfico: las elecciones de segunda vuelta desde 1990. A mí me genera las siguientes ideas: 1 En las elecciones de 1990, Mario Vargas Llosa era el absoluto favorito. Alberto Fujimori era un completo outsider. A pocos meses de las elecciones no aparecía ni en las encuestas. Su ascenso fue sigiloso y vertiginoso como el reciente de Pedro Castillo. Vargas Llosa perdió esa elección por un margen enorme. Se concluye que su campaña de segunda vuelta fue un desastre. Sus ideas fueron tan impopulares que todos se unieron contra él y fue la coalición de izquierda detrás de Fujimori como el "mal menor" la que lo llevó al poder. 2 Desde entonces las elecciones en segunda vuelta han seguido el patrón Vargas Llosa vs Fujimori: criollo de Lima vs cholo de la periferia. La identidad racial, social y cultural no define pero juega un rol importante. Y con la llegada de la identidad hecha política se ha consolidado y se ha vuelto un factor que determina el voto. La gente, especialmente de provincias y rurales, vota por alguien que se vea como ellos. Aunque esto tiene un contraargumento: candidatos como Verónica Mendoza o Ricardo Belmont. 3 La polarización se ha vuelto extrema desde la llegada de Keiko Fujimori. Todas sus elecciones el país se divide 50-50 porque el país, a la hora de la hora, es fujimorista o antifujimorista. Creo que esta elección puede ser el momento en que está polarización extrema llegue a su punto mayor de tensión y finalmente se rompa. Lo que quiere decir que en las próximas elecciones ojalá tengamos a más figuras como Jorge Nieto cuya política sea abiertamente quebrar esta dinámica ya tan nociva. 4 Para que esta dinámica tan tensa se quiebre parte de mí considera que Keiko Fujimori debe ganar alguna elección. Si gana esta y finalmente es presidenta, tal vez o el antifujimorismo crezca hasta impedirle un futuro paso a segunda vuelta o el fujimorismo crezca hasta impedir elecciones tan cerradas. Pero de no ganar, creo que va a quedar un fantasma o un rezago que nos va a seguir impidiendo avanzar como país y salir del entrampamiento en que estamos. 5 Los que eran outsiders se vuelven establishment. En 1990, Fujimori fue un outsider completo pero hoy el fujimorismo es la fuerza más firme en la política nacional. Análogamente, Castillo fue un outsider completo en 2021 pero ya el castillismo se perfila como una fuerza. Roberto Sánchez es el primer candidato castillista: tanto así que literalmente es el vicario de Castillo. Pero seguramente vendrán más o volverá el propio Castillo una vez recupere su libertad. 6 El Perú debe ser el único país que en los últimos 20 años tenga elecciones tan cerradas e impredecibles. ¿Qué país puede progresar con tanta polarización extrema y sin costos en la convivencia y el gobierno? Creo que ninguno. Es tarea de la ciudadanía y las fuerzas políticas moverse a futuro contra el fujimorismo y el castillismo, moverse al centro, dialogar, para evitar que tengamos un país partido sin fin. ¿Qué opinan, compatriotas? Saludos y a evitar la ansiedad. Y gracias por leerme.