Lo lamento, no, tu voto no vale más que el de Puno o Ayacucho: esa es la belleza de la democracia en el Perú. En un país repleto de desigualdades, el voto del analfabeto vale exactamente igual que el voto del académico (para ira de algunos). No importa quién eres ni cuáles son tus circunstancias; importa lo que dice ese voto para su conteo. Si hoy, al 100%, las actas favoreciesen a Keiko, listo. Y si favoreciesen a Sánchez, listo. Este no es más país tuyo por saber escribir que lo es de aquel que no sabe y que sigan conduciendo su vida con esa soberbia nos puede llevar a seguir acunando un aire revanchista y resentido que ya nos costó muchas vidas en el pasado. No les gusta el terrorismo, pero no se informan acerca de cómo surgió.