Se acaba de cerrar una de las semanas gastronómicas más intensas del año en Lima. Por primera vez en sus 24 años de historia, los 50 Best Restaurants coronó al mejor restaurante del mundo en Latinoamérica, en una gala celebrada en el Teatro Municipal de Lima, donde Asador Etxebarri (País Vasco) se llevó el máximo galardón a casa.

Lima, por su parte y con mucho trabajo de por medio, se ha convertido en una de las ciudades gastronómicas más relevantes del planeta, recibiendo a alrededor de 1500 personas durante estos días de celebración.

PromPerú estima que el evento ha generado cerca de 2 millones de dólares para la economía local durante los días en torno a la ceremonia. Pronto más noticias al respecto.

Pero la ceremonia no fue lo único que pasó en la ciudad. Alrededor de ella hubo un programa paralelo que llevó la conversación de la tarima a las mesas: las 50 Best Signature Sessions.

¿Qué son las Signature Sessions? La idea es simple y poderosa: cenas colaborativas abiertas al público en las que chefs de restaurantes incluidos en la lista cocinan junto a destacados talentos locales.

El formato ya se ha realizado en otros países durante las semanas en que se realizan las ceremonias como Seúl, Río de Janeiro, Las Vegas, Valencia y Singapur y siempre han sido un éxito, ya que cada ciudad funciona como una vitrina para la escena gastronómica que recibe la gala.

En Lima, el objetivo fue similar. Mientras se esperaba conocer la nueva lista de los mejores restaurantes del mundo, cinco restaurantes abrieron sus cocinas a invitados internacionales para ofrecer un menú degustación único, que sólo se pudo probar en esos encuentros. Una oportunidad de acercar al público a los mejores cocineros del mundo.

Por ello, del 1 al 5 de noviembre, Cosme, Shizen, Rafael, Clon y Sapiens fueron los anfitriones de estas colaboraciones, donde las cocinas e insumos peruanos recibieron a cocineros de India, Ecuador, España, Australia y Reino Unido.

El programa empezó el domingo 1 de noviembre con un almuerzo en Clon, en Barranco. Allí Juan Luis Martínez recibió a Prateek Sadhu, chef de Naar, en Kasauli, India en una tarde única, donde la investigación de Sadhu sobre productos y tradiciones del Himalaya se encontró de manera orgánica con la cocina peruana de acentos venezolanos de Martínez.

Esa misma noche llegó el turno de Shizen, uno de los restaurantes nikkei más famosos de la ciudad, y que recibió a Alejandro Chamorro y Pía Salazar, de Nuema, en Quito, Ecuador. El encuentro fue todo un éxito: dos cocinas vecinas que comparten ingredientes y que se entendieron de principio a fin. Nuema comenzó la experiencia con un nigiri de pesca del día y macambo, luego unas conchas de Casma en crema acevichada de maní manabita, donde Chamorro utiliza la salprieta o sal prieta, consumida como sazonador o condimento en preparaciones tradicionales para la flor de plátano maduro que corona el plato. Muy bueno. Luego llegó un plato de Ollucos en espuma, pulpo y algas noisette y el mero amazónico con reducción de Napea y aceite de sacha ajo, uno de los platos más conocidos del restaurante ecuatoriano. Por su parte Pía Salazar, sorprendió al público una vez más con un postre de lechugas, con tallo osmotizado en vinagre de hierbas andinas, buenísimo. Shizen acompañó la noche con su famoso gunkan picantero hecho con seco de chabelo, ponzu y chalaquita; el totoyo con pesca del día y texturas de zarandaja y cerró la noche con un delicioso postre de cacao en varias texturas.

El lunes 2 de noviembre fue el día de una de las duplas más esperadas. Los españoles Sergio y Javier Torres, de Cocina Hermanos Torres en Barcelona, cocinaron junto al peruano James Berckemeyer, de Cosme. El almuerzo en San Isidro unió la técnica catalana de los gemelos con una de las cocinas peruanas más cálidas y generosas de Lima. Probamos el bombón líquido de piparra y boquerón ahumado. Su famoso plato de calamar curado con consomé de ave y caviar, maravilloso. Los ravioles vegetales de escalivada y un suculento cochinillo ibérico crujiente. Para quienes conocemos la cocina de Hermanos Torres, y hemos tenido la oportunidad de visitarlos en Barcelona, ha sido una alegría tenerlos en Lima y que puedan mostrar un poquito de su cocina al público local.

El miércoles 4, día de la gala, el protagonismo fue para el mar. El australiano Josh Niland, reconocido por su cocina enfocada en el pescado y su uso integral de los productos marinos, se unió a Rafael Osterling en su restaurante de Miraflores.

El cierre llegó el jueves 5 de noviembre donde la cocina mexicana apareció de la mano de Santiago Lastra, fundador de KOL en Londres, que colaboró con Jaime Pesaque en una propuesta basada en la cocina a leña de Sapiens. El fuego, el maíz y el ají fueron el lenguaje común de una sesión que despidió la semana con energía latinoamericana.

Las sesiones fueron pensadas para un público amplio, aunque con cupos reducidos. La preventa para titulares de tarjeta Visa empezó el 16 de octubre y duró una semana; la venta general abrió el 23 de octubre pero se agotaron los cupos rápido.

El impacto de estas experiencias va más allá del plato, ya que no sólo comensales locales pudieron acceder a estas experiencias, sino que periodistas gastronómicos, creadores de contenido y figuras de la industria de más de 34 países estuvieron presentes estos días en nuestro país.

Para buena parte, las Signature Sessions han sido la puerta de entrada a la cocina limeña real: la de los restaurantes que no necesariamente encabezan la lista, pero que sostienen la reputación de la ciudad diariamente. Lima no solo recibió al mundo; lo invitó a cocinar con ella.

Canal oficial de WhatsApp 📲 ✓

Diario Correo

Síguenos en WhatsApp y recibe las noticias al instante

UNIRME AL CANAL → 📍 Noticias · Política · Mundo· Actualidad

Leer artículo completo en diariocorreo.pe →