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Paraguay atraviesa una de sus mayores crisis políticas de los últimos años. El presidente Santiago Peña presentó este jueves 5 de noviembre su renuncia, pero continúa en el cargo después de que el Congreso no lograra reunir el quórum necesario para pronunciarse sobre su dimisión. La retirada de legisladores del oficialista Partido Colorado impidió que prosperara la sesión.

La crisis estalló tras la intervención del Banco Ueno, afectado por graves problemas de liquidez que han dejado temporalmente a numerosos depositantes, entre ellos pensionistas, sin acceso a sus ahorros. El episodio desencadenó una tormenta política que terminó por comprometer la continuidad del mandatario.

El Partido Colorado, dividido

La sesión del Senado se prolongó durante dos horas de intenso debate hasta que un grupo de legisladores colorados abandonó el hemiciclo. Ante la falta de quórum, el presidente de la Cámara Alta, Basilio Núñez, se vio obligado a suspenderla.

La maniobra sorprendió porque el propio oficialismo había anunciado previamente su respaldo a la salida de Peña. El expresidente Horacio Cartes, figura clave del Partido Colorado y principal impulsor de la candidatura presidencial de Peña en 2023, había expresado su apoyo al juicio político.

En un comunicado, Cartes aseguró que su agrupación acompañaría el proceso con el propósito de «volver a reencauzar la institucionalidad de la República».

El Senado tiene la última palabra

El juicio político, aprobado por unanimidad en la Cámara de Diputados, deberá continuar este viernes 6 de noviembre en el Senado. Para destituir al presidente se requieren al menos 30 votos de los 45 integrantes de la Cámara Alta.

La decisión tendrá consecuencias que van más allá de la salida del poder. Si Peña es destituido, perderá la posibilidad de convertirse en senador vitalicio, condición que corresponde a los expresidentes paraguayos y que contempla determinadas prerrogativas constitucionales.

Una eventual destitución también podría modificar su situación jurídica ante posibles investigaciones penales, aunque estas dependerían de las decisiones de las autoridades competentes.

Una crisis con consecuencias económicas

El trasfondo de la crisis es financiero. La intervención del Banco Ueno ha generado incertidumbre entre los ahorristas y ha puesto bajo presión al sistema bancario paraguayo.

La situación plantea además interrogantes sobre la supervisión financiera y la capacidad de las autoridades para responder a una crisis que afecta directamente a los depositantes.

Mientras tanto, Paraguay permanece a la espera de una definición institucional. El desenlace dependerá de lo que ocurra este viernes en el Senado y de la capacidad del oficialismo para alcanzar una posición común frente al futuro político de Santiago Peña.

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