Ser hijo del cineasta Luis Llosa y de la cantante Roxana Valdivieso, y sobrino del Nobel Mario Vargas Llosa, no le evitó a Sebastián las dificultades de abrirse camino en la música. Detrás de un apellido reconocido, encontró puertas cerradas, incertidumbre y años de esfuerzo para hacerse un nombre propio. Pero nunca dejó de cantar ni de componer. Hoy, esa perseverancia lo llevará al Festival de Viña del Mar 2027, donde representará al Perú con “El Avión”, una canción nacida de la nostalgia de despedirse de alguien a quien amaba.

Después de más de una década componiendo, de vivir en Miami y México, de conquistar oyentes con “Alguien más” y de aprender que una carrera musical se construye tanto con canciones como con paciencia, Sebastián Llosa se prepara para uno de los desafíos más importantes de su trayectoria. Por primera vez, además, llevará el nombre del Perú a una competencia internacional.

“Primero es la alegría de enterarte de que vas a estar en algo así. Y luego viene el peso de la responsabilidad, en el mejor sentido. Cuando representas a tu país, ya no están solamente los intereses de tu carrera de por medio, sino que quieres dejar bien al Perú en la competencia”, comenta.

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Desde que recibió la noticia, comenzó a preparar su participación en Viña del Mar. Aunque todavía debe definir los detalles de su presentación, considera que la oportunidad llega en un buen momento. Acaba de concluir una gira por México y siente que los años de experiencia le han dado las herramientas necesarias para afrontar el escenario de la Quinta Vergara.

“Quizás si me hubiera llegado antes me sentiría menos preparado. Pero creo que llega en un momento de mi carrera en el que puedo dar lo mejor de mí”, asegura.

Historia de una despedida

“El Avión” tiene una melodía alegre y una historia menos festiva. Nació durante una relación sentimental en la que Sebastián debía viajar constantemente. Cada partida significaba dejar atrás a la persona que quería. Los aeropuertos, entonces, dejaron de ser simples lugares de tránsito para convertirse en escenarios de despedidas.

“Viajar significaba dejar a la otra persona atrás. Siempre el momento de subirme al avión o irme al aeropuerto era un momento de cierta nostalgia. Quería plasmar eso en una canción y de ahí salió ‘El Avión’”, recuerda.

No es casualidad que haya escrito sobre una despedida. Buena parte de sus canciones habla de amores que terminan, personas que se alejan y sentimientos que permanecen cuando una relación ya no existe. Durante mucho tiempo creyó que necesitaba estar triste para componer algo que emocionara.

“Antes pensaba que para escribir una buena canción, una que conectara con la gente, uno tenía que estar pasando por un momento muy difícil. Hoy ya no lo siento así”, explica.

Ahora prefiere recurrir a sus recuerdos. A emociones que alguna vez fueron intensas y que, aunque ahora forme parte del pasado, todavía pueden convertirse en música.

“Si no, todos los compositores buscarían estar siempre pasándola mal, que sería trágico”, comenta entre risas.

2. Hijo del cineasta Luis Llosa y de la cantante Roxana Valdivieso, Sebastián construyó su propio camino en la música, enfrentando dificultades que hoy lo llevan a uno de los escenarios más importantes de Latinoamérica.
2. Hijo del cineasta Luis Llosa y de la cantante Roxana Valdivieso, Sebastián construyó su propio camino en la música, enfrentando dificultades que hoy lo llevan a uno de los escenarios más importantes de Latinoamérica.

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