Un compuesto presente en el veneno de un sapo podría convertirse en un tratamiento contra la depresión. Y los primeros resultados en pacientes resultaron prometedores.

Investigadores probaron una sustancia psicodélica que se encuentra naturalmente en el sapo del desierto de Sonora, una especie que vive en México y Estados Unidos.

La sustancia se llama mebufotenina, también conocida como 5-MeO-DMT, y produce alteraciones intensas en la percepción, aunque sus efectos suelen desaparecer relativamente rápido.

Sin embargo, los científicos no utilizaron directamente el veneno del animal. Fabricaron una versión sintética y purificada del compuesto para administrarla mediante un aerosol nasal.

El objetivo era comprobar si esta sustancia podía ayudar a personas con depresión resistente al tratamiento, es decir, pacientes que no habían mejorado con antidepresivos convencionales.

El estudio, publicado en la revista científica JAMA (Journal of the American Medical Association), incluyó a 193 personas con depresión moderada o grave.

Todos habían probado entre dos y cinco medicamentos antidepresivos durante su episodio depresivo actual, pero ninguno había conseguido aliviar suficientemente sus síntomas.

Los investigadores dividieron aleatoriamente a los participantes en tres grupos. Cada uno recibió una dosis del aerosol nasal, pero con distintas cantidades del compuesto.

Un grupo recibió 0,3 miligramos, otro recibió 8 miligramos y el tercero recibió 12 miligramos. Los participantes desconocían qué cantidad habían recibido.

Además, todos contaron con acompañamiento psicológico antes, durante y después de la administración, porque los efectos psicodélicos pueden provocar experiencias emocionalmente intensas.

Una de las características más llamativas del compuesto es su rapidez. Sus efectos psicodélicos suelen alcanzar su máxima intensidad pocos minutos después de administrarlo.

En aproximadamente una hora, esos efectos desaparecen. De hecho, la mayoría de los participantes pudo abandonar la sesión médica unas dos horas después.

Pero lo que más interesaba a los investigadores era comprobar si los síntomas depresivos mejoraban después de administrar la sustancia, y durante cuánto tiempo.

Los resultados mostraron que las dosis de 8 y 12 miligramos produjeron mayores mejoras que la dosis mínima utilizada como comparación.

Los beneficios comenzaron a observarse aproximadamente dos días después del tratamiento y las mejoras de los grupos tratados se mantuvieron durante varias semanas.

Sin embargo, eso no significa que todos los participantes se recuperaran. Aproximadamente entre el 18 % y el 26 % alcanzaron la remisión al mes.

En el grupo que recibió la dosis mínima, esa proporción fue de aproximadamente el 8 %, lo que sugiere un efecto adicional del compuesto.

También aparecieron efectos secundarios. Muchos participantes experimentaron náuseas, dolores de cabeza o molestias nasales, aunque generalmente fueron leves o moderados y pasajeros.

Una persona sufrió dos ataques de pánico graves durante el tratamiento. Esto recuerda que los psicodélicos pueden provocar reacciones importantes incluso bajo supervisión médica.

Los investigadores consideran que la dosis de 8 miligramos ofrece el mejor equilibrio entre beneficios y seguridad, por lo que planean continuar evaluándola.

Sin embargo, otros especialistas advierten que la mejoría promedio fue parcial y que todavía desconocemos cómo funcionaría este tratamiento a largo plazo.

Además, el estudio excluyó a personas con riesgo suicida, por lo que sus resultados no permiten determinar si el compuesto sería seguro para ellas.

Por ahora, este aerosol sigue siendo experimental. Los próximos ensayos deberán comprobar si sus beneficios se mantienen y cómo se compara con otros tratamientos existentes.

La pregunta es si una sola administración podría ofrecer alivio prolongado sin necesitar sesiones frecuentes. Los resultados iniciales justifican investigar, pero todavía no permiten asegurarlo.

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