Las inundaciones en Ecuador y las emergencias por lluvias en Chile deben sacudirnos. No son imágenes lejanas para mirar desde el celular y seguir con nuestra rutina. Son una advertencia: cuando llegan las lluvias, quien no se preparó termina pagando las consecuencias.
En La Libertad, el riesgo de precipitaciones intensas por El Niño exige que dejemos de actuar como si nada fuera a pasar. No esperemos a ver las calles inundadas para comprar provisiones, proteger nuestras viviendas o pensar cómo evacuar. La prevención no comienza cuando suena la alarma; comienza hoy, en cada hogar.
¿Qué estamos esperando? Revisemos techos, canaletas y desagües. Limpiemos el frontis de nuestras casas y no arrojemos basura a las calles ni a las quebradas. Guardemos documentos en bolsas impermeables, preparemos agua potable, alimentos no perecibles, linternas, pilas, medicamentos y un botiquín. Identifiquemos rutas seguras y acordemos con nuestra familia dónde encontrarnos si debemos salir de casa.
También ayudemos a los adultos mayores, personas con discapacidad y vecinos que puedan necesitar apoyo. Compartamos únicamente información oficial y tomemos en serio las alertas. Prepararnos individualmente también protege a nuestra comunidad.
No se trata de vivir con miedo, sino de actuar con responsabilidad. Nadie puede controlar la lluvia, pero sí podemos reducir parte de sus consecuencias. Esperar que otros resuelvan todo mientras nosotros no hacemos nada es una apuesta demasiado peligrosa.
Trujillo necesita menos indiferencia y más acción. Hoy es el momento de revisar, comprar, organizarse y prevenir. Mañana podría ser demasiado tarde.
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