Stiven Mesa Londoño inició su carrera vendiendo caramelos en su colegio de Antioquia, donde sus compañeros mayores y sus clientes le decían “Bendiciones”. De ahí salió “Blessings”, la palabra que lleva tatuada en la mano, y también el nombre artístico: de TNMC a Bless, y de Bless a Blessd. Esa noche, cuando el Arena 1 reabría sus puertas tras la clausura, el ahora artista internacional salió a escena con joyas que, a ojo de buen cubero, bien podrían competir en precio con el total de las entradas vendidas para su concierto.

Para llegar hasta ahí a pie, primero había que pasar por la bajada del parque Belén, donde miembros de la Marina de Guerra del Perú custodiaban el lugar con fusiles en mano. Al llegar, el artista esperó 25 minutos antes de aparecer en escena, bajo una cruz inclinada que sugería un concierto góspel, idea que el primer golpe de bajo se encargó de desmentir. Cuando por fin apareció, lo hizo cubierto de brillo, con anillos de diamantes, cadenas cubanas, pulseras, cinturones, la montura de los lentes y algunos destellos en el polo que quizá eran bisutería.

Un joven del público subió al escenario para cantar junto a Blessd. El colombiano incluso le prestó su gorra y buscó la letra de la canción en su celular.
Un joven del público subió al escenario para cantar junto a Blessd. El colombiano incluso le prestó su gorra y buscó la letra de la canción en su celular.

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