En el marco de la campaña “Todo funciona porque alguien cuida”, la OIT reveló que, en los últimos 14 años, las mujeres en Perú aumentaron el tiempo que dedican al trabajo remunerado, pero también creció la diferencia de tiempo destinado al cuidado entre hombres y mujeres.

¿Qué significa esto? En sencillo, según precisaron desde el organismo a Gestión, que las mujeres en el país suman más trabajo remunerado sin que la desigualdad en el cuidado disminuya. Panorama que ha empeorado desde 2010.

Un valor en producción que se pierde

Inés Martens, oficial de programas y proyectos de la OIT en el Perú, recalcó que el cuidado no pagado no tiene un peso económico menor. La OIT calcula que equivaldría a más de una quinta parte de la economía del país, es decir, entre 21.7% a 25.4% del Producto Bruto Interno (PBI) con valores al 2024. Está medición se hace tomando de referencia el salario mínimo hasta dicho año.

“Para darnos una idea, la minería metálica aporta alrededor del 9% del PBI. El cuidado no remunerado sería el doble o más. Más del 70% de se valor lo aportan mujeres”, apuntó.

Sin embargo, es un aporte estimado que hoy no absorbe la economía peruana. Si bien entre 2010 y 2024 el tiempo que las mujeres dedican al trabajo remunerado creció de 6 horas 6 minutos a 7 horas 11 minutos diario, también lo hizo la dedicación al cuidado no remunerado (de 2 horas 5 minutos a 3 horas 28 minutos).

Esto amplió la brecha de cuidado respecto a los hombres (de 1 hora 4 minutos a 1 hora 45 minutos).

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Si eso no fuese ya alarmante, Martens lo cuantificó para dimensionarlo claramente. Hay mujeres que, por la demanda de tiempo de los cuidados del hogar, y a pesar de tener condiciones para hacerlo, optan por no trabajar.

“Son cuestiones que hemos resaltado en otros estudios sobre Perú. Más de 2.6 millones de mujeres están fuera del mercado laboral por las tareas del hogar. Es una gran cantidad de peruanas que no busca empleo activamente, ni se encuentra empleada de forma remunerada por tareas del hogar. No necesariamente son decisiones de familia, puede ser por necesidad también”, explicó.

Estado peruano no ofrece lo necesario

Rocío Valencia, coordinadora del Proyecto Abriendo Puertas de la OIT, presentó también como parte de los hallazgos de la organización, cuál es al día de hoy la oferta pública que brinda el Estado peruano para contratar cuidadores profesionales.

En total, hay 12 programas públicos vinculados a los cuidados en el Perú gestionados por ministerios, otras entidades y gobiernos locales. De acuerdo con la OIT, solo siete de ese grupo brindan cuidados directos y, de esos siete, cuatro están enfocados solo en atender a niños pequeños.

“Trabajan en modelos de cogestión voluntaria. Es decir, sin protección social, por estipendios, con propinas y sin derechos laborales en muchos casos”, advirtió.

Para Valencia, esta dispersión es un inconveniente, ya que la capacidad de atención es limitada y desproporcionada. Mientras que los principales servicios analizados para niños alcanzan alrededor de 219 mil personas, aquellos para adultos mayores solo a 1,501; y los destinados a personas con discapacidad incluso menos: solo 479 en todo el país.

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