El escritor catalán acaba de obtener el Premio Nacional de las Letras Españolas. Se trata de un reconocimiento más a su saludada trayectoria. Un gran motivo para hablar de ella.
Enrique Vila-Matas. Foto: Web de EV-M.Por Gabriel Ruiz OrtegaJueves 29 de Octubre del 2026 · 05:43hEl anuncio de la edición 2026 del Premio Nacional de las Letras Españolas, otorgado por el Ministerio de Cultura de España al autor catalán Enrique Vila-Matas por el conjunto de su obra, aparte de ser un reconocimiento justo, es igualmente un galardón a la originalidad y a cómo esta se forja hasta adquirir legitimidad.
Sucede que la propuesta de Vila-Matas es una de las más sui géneris, y esta es así desde sus inicios. El sentido de su poética, si un aspecto de muchos podemos subrayar de ella, es coherente. Desde su primera novela, Mujer en el espejo contemplando el paisaje de 1973, Vila-Matas había puesto las coordenadas en las que esta se iba a desarrollar: en medio de un contexto literario y editorial pautado por el realismo mimético, nuestro autor se presentó con unas credenciales que dialogaban más con la tradición del ensayo, con las referencias literarias y una mirada narrativa signada por el humor mediante una atmósfera onírica, la ideal para que elementos como el desdoblamiento de los personajes y el juego de opuestos interactuaran. Esta novela tuvo una recepción modesta, pero gracias a ella nació el rumor de que se estaba ante un autor distinto que iba reuniendo a puñados de lectores que se sentían identificados con un mundo narrativo pautado por la extrañeza.
Video destacado
🔴 EN VIVO PROCESIÓN DEL SEÑOR DE LOS MILAGROS: CUARTO RECORRIDO DEL MIÉRCOLES 28 DE OCTUBRE #lr
A lo largo de su trayectoria, Enrique Vila-Matas ha recibido numerosos reconocimientos por el conjunto de su obra; del mismo modo, ha obtenido galardones claves para el imaginario hispanoamericano, como el Rómulo Gallegos de 2001 por El viaje vertical y el Premio Herralde de Novela 2002 por El mal de Montano. De 1973 a 2001, hay un gran salto, y en medio una obra compuesta por novelas y cuentarios, como La asesina ilustrada de 1977 y Suicidios ejemplares de 1991, que habían posicionado al autor como uno de los más originales de la ficción en español. Es decir, cuando Vila-Matas recibió esos premios, ya era un autor reconocido. Lo que hicieron ese par de premios, esenciales en su tiempo, fue abrir la puerta a obras como Bartleby y compañía del año 2000 y París no se acaba nunca de 2003, por mencionar algunos títulos claves que nos ayudan a conocer a fondo de qué Vila-Matas nutre su capacidad inventiva.
¿Cómo una obra tan puramente literaria logró captar a miles de lectores? La clave parece estar en el humor, un elemento que Vila-Matas define como esencial en sus entrevistas. Por eso, sus ideas no solo se despliegan en la ficción, sino también en el ensayo, el género que conecta toda su obra y que sirve como base para su escritura.

"Montevideo". Imagen: Difusión.
Otra cualidad a destacar es el espíritu juvenil que recorre sus libros. Vila-Matas tiene 78 años. Pero su literatura, si la vemos fuera del nombre del autor, es fresca y cuestionadora en sus coordenadas. Mientras que más de uno, tras el reconocimiento, se pone a pontificar, lo que ha hecho el escritor catalán es abrir los caminos para escribir novelas, cuentos y ensayos, y lo ha llevado a cabo de forma festiva. Esta es una actitud que ya debemos ver como legado. Vila-Matas no es un escritor que mira atrás para justificar su presente. Su actualidad igualmente está signada por obras maestras como Montevideo de 2022 y Canon de cámara oscura de 2025.
Y lo más importante: Vila-Matas no ofrece una alternativa novedosa. Su literatura se alimenta de la tradición literaria abierta, no solo la relacionada con su tradición de pertenencia. Nunca se ha presentado como el inventor o el descubridor.

"Canon de cámara oscura". Imagen: Difusión.
Enrique Vila-Matas y Perú
En Perú, Vila-Matas tiene muchísimos lectores y amigos muy queridos, como Vladimir Herrera y Teresa Ruiz Rosas. Pero aparte de esta conexión amical, hay que señalar que Vila-Matas ha sido una de las firmas de prestigio que ha contribuido a la radiación que en la actualidad ostenta ese monumento a la escritura llamado La tentación del fracaso de Julio Ramón Ribeyro. Su prólogo a la última edición de este librazo deja muy clara la razón de su identificación con el flaco.
Su poética ha hallado asimismo un diálogo con propuestas sólidas en su extrañeza, como la del gran Enrique Prochazka. Y, por lo que percibo, ha contribuido en lo que últimamente están haciendo los reconocidos Stuart Flores y J. J. Maldonado. O sea, estamos hablando de un autor que ejerce un magisterio con una propuesta en tiempo real. Eso, en estos tiempos, pocos autores lo consiguen.
En 2010, Enrique Vila-Matas vino a Perú a presentar Dublinesca. Meses antes de la presentación, me escribió y me preguntó si la podía presentar. Obviamente, se trataba de un honor por cuenta del autor de Dietario voluble, un libro que sigo releyendo. En la presentación en el Centro Cultural de España de Lima, el auditorio estaba lleno. Había autores consagrados, autores entonces jóvenes y hoy reconocidos, y muchísimos lectores jóvenes. Además, con esta gran novela, Vila-Matas se estrenaba en su nueva casa editorial: en Grupo Editorial Planeta. Se trataba del fichaje de la temporada. Días antes, el 11 de julio, España acababa de ganar el Campeonato Mundial de Fútbol de Sudáfrica. Lo primero que le pregunté fue qué pensaba de la final ante Holanda. Y la respuesta fue la siguiente: “El gol lo hizo un catalán”.
- Impresa
- Libros
- Literatura
- España
- Julio Ramón Ribeyro
- Fútbol: Mundial Sudáfrica 2010
Comentarios 0
Súmate a la conversación
Tu comentario es anónimo, pero para evitar bots necesitamos que te registres. Es gratis y toma 30 segundos.
Crear cuenta para comentar Ya tengo cuenta