Este dato se colocó sobre la mesa durante la Semana de la Investigación, que organiza anualmente la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM). Karina Maldonado, subdirectora de Innovación y Transferencia Tecnológica del Concytec, precisó en cifras y en categorías cómo va el grado de preparación y madurez institucional de 67 universidades ―entre públicas y privadas― e Institutos Públicos de Investigación (IPI).

Innovación: la radiografía del Perú

Maldonado detalló que el primer nivel reúne las entidades muy deficientes; es decir, aquellas que cuentan con avances normativos iniciales, como el documento o resolución de creación de la oficina, pero que carecen de recursos humanos especializados. No registran financiamiento, procesos estandarizados y experiencia práctica efectiva en transferencia tecnológica.

Del total, el 31.3% integra esta categoría. Entre ellos, el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem), la Agencia Espacial del Perú (Conida), la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, la Universidad Femenina del Sagrado Corazón, la Universidad Autónoma del Perú y 16 más.

El nivel dos representa una etapa de desarrollo inicial con condiciones operativas y capacidades institucionales aún muy limitadas. Aunque algunas han creado unidades o comités de transferencia en el papel, el personal tiene formación técnica mínima y la escasa producción de investigación y desarrollo impide asumir compromisos mayores de comercialización. Aquí hay un 35.8% del total.

El nivel tres, que es de capacidad intermedia, comprende a instituciones que han logrado un avance significativo en la profesionalización y estructuración de la gestión tecnológica. Sin embargo, afrontan inestabilidad presupuestal, escasa experiencia práctica en comercialización de tecnología, carteras de invenciones reducidas y mecanismos de vinculación empresarial esporádicos que suelen depender de esfuerzos aislados. 22.4% es la cifra que lo integra.

Se requiere una vinculación directa con asociaciones de productores e industriales para direccionar la investigación hacia problemas reales del mercado. (Foto: Pexels)
Se requiere una vinculación directa con asociaciones de productores e industriales para direccionar la investigación hacia problemas reales del mercado. (Foto: Pexels)
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El nivel cuatro equivale a una capacidad intermedia superior. Agrupa a entidades con un nivel mayor de avance en la estandarización de sus procesos.

El 10.4% lo conforman la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA), la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), Universidad Privada del Norte (UPN) y el Instituto Tecnológico de la Producción (ITP).

El nivel cinco englobaría a las entidades con un modelo de transferencia tecnológica plenamente consolidado y sostenible. En la presentación, Maldonado enfatizó que actualmente ninguna entidad en el Perú se ubica en esta categoría.

Potencial de transferencia en el agro

A su turno, Marvin Moncada, profesor de la North Carolina State University, insistió en que, en lugar de buscar un mercado para una tecnología ya desarrollada en el laboratorio, los proyectos deben nacer como respuesta a problemas específicos del sector productivo.

Desde su perspectiva, existe una oportunidad masiva en el aprovechamiento de residuos orgánicos y descartes agrícolas que no cumplen con los estándares estéticos o regulatorios para exportación. Entre las tecnologías e innovaciones con mayor potencial de transferencia destacan la cáscara de plátano, que se podría transformar, por ejemplo, en un jarabe rico en electrolitos (potasio y sodio).

También se podría extraer subproductos de palma y palmiste. Moncada resaltó una conversión de harina de palmiste en manosa de alto valor para la industria farmacéutica (tratamiento de infecciones urinarias), además de tecnologías de encapsulación para nutrición animal a escala industrial.

El potencial de transferencia tecnológica en el sector agropecuario y agroindustrial abarca la transformación del conocimiento académico en soluciones comerciales. (Foto: Pexels)
El potencial de transferencia tecnológica en el sector agropecuario y agroindustrial abarca la transformación del conocimiento académico en soluciones comerciales. (Foto: Pexels)

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