Luego de culminar el Tauro World Tour del año pasado, Myriam Hernández se dirige a la clínica donde su padre se encontraba. Lo habían intubado y, durante esas horas, la cantante chilena solo pudo escuchar unas últimas palabras: “Estuve en los brazos de Dios, hija”. Desde aquel día, asegura la artista, dejó de temer a la muerte y al paso del tiempo. Hoy, a sus 61 años y con 35 de trayectoria, Hernández vuelve al Perú para continuar su gira con seis fechas en todo el país.

La gira arranca los días 5 y 6 de noviembre en el Anfiteatro del Parque de la Exposición, en Lima, y sigue por Cusco, Huancayo, Chiclayo, Trujillo —donde compartirá escenario con Eva Ayllón— y Arequipa, hasta el 15. Hernández recorre todas esas ciudades una vez más sin haber reinventado su carrera de forma extrema. “No vivo mi carrera en etapas”, aclara. Su apuesta son los éxitos, las canciones populares y las que mejor conectan con el público, como “El hombre que yo amo”, “Huele a peligro” o “Se me fue”, junto a temas de sus discos más recientes.

Detrás del romanticismo de un show de Hernández, nos explica, hay una maquinaria. El setlist se arma revisando lo que más se escucha en Spotify y otras plataformas de cada país, y preguntando en redes sociales qué canción quiere oír el público. Pero también hay lugar para el gusto propio, gracias a un formato que le permite hacer lo que quiere. “El secreto es colocar los temas que me gustan en un medley —un encadenado breve de fragmentos de varias canciones—. De esa forma, mi público y yo la pasamos bien”, cuenta.

Myriam Hernández debutó en un festival estudiantil a los 10 años. Al año siguiente comenzó a participar en programas juveniles de la televisión chilena, antes de ganar notoriedad en el espacio “Sábado Gigante”.
Myriam Hernández debutó en un festival estudiantil a los 10 años. Al año siguiente comenzó a participar en programas juveniles de la televisión chilena, antes de ganar notoriedad en el espacio “Sábado Gigante”.

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