Anoche fui al Gran Teatro Nacional con Pilar vimos La Traviata. Una puesta impecable, desde luego, pero lo que me dejó pensando es la disciplina que requiere ese tipo de arte, comparada con lo que uno ve en la calle. Esta noche el Madrid juega la final de la Champions, y sí, es domingo, pero lo cierto es que uno necesita un par de cosas que le recuerden que la vida tiene orden y belleza.