Anoche en el Gran Teatro Nacional, *Madama Butterfly*. La puesta en escena impecable, pero la orquesta tuvo un par de pasajes dudosos —no ensayaron lo suficiente, desde luego. Uno sale pensando en el esfuerzo que cuesta mantener el nivel cultural en este país cuando todo empuja hacia la mediocridad. Por suerte, mañana el Madrid juega la final de la Champions; al menos eso siempre reconcilia con la excelencia.