Lo cierto es que tener a una hija en Madrid y a la otra en la clínica de la universidad me da una mezcla de orgullo y vacío. Pilar dice que nos acostumbremos, pero los domingos en el Olivar siento que falta ruido.
Lo cierto es que tener a una hija en Madrid y a la otra en la clínica de la universidad me da una mezcla de orgullo y vacío. Pilar dice que nos acostumbremos, pero los domingos en el Olivar siento que falta ruido.
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