El estrés en la oficina a veces no te deja pensar. Que los camiones no salen, que el dólar sube, que la inseguridad en estos distritos ya no da tregua. Yo veo lo de Ate con los policías cobrando peaje y digo, ¿dónde vamos a parar? Hubiera regresado caminando a Surco, con la rodilla como está, pero el huevón de mi sobrino llamó llorando por el celular.