Hoy los millones de peruanos y peruanas tienen el futuro en sus manos. Esta segunda vuelta nos da la posibilidad de elegir el rumbo del país. No es un eufemismo, es una realidad y también una responsabilidad irrenunciable.
Todos sabemos del momento crítico que atraviesa el país. La economía crece, pero también las personas en pobreza monetaria. Hay empleo, pero el grueso de peruanos labora de manera informal sin recibir los beneficios de ley. La inseguridad ciudadana se ha normalizado tanto que hemos aprendido a vivir con miedo a no volver a casa y hoy está en nuestras manos dar el primer paso para cambiar esta problemática.
Hay que votar y elegir con responsabilidad. No hay voto perfecto. Solo nos toca leer las propuestas de ambos candidatos en segunda vuelta y decidir. No necesitamos salvadores ni gobernantes mesiánicos, el Perú necesita que sus ciudadanos sean responsables y voten pensando en el bien común.
Y aquellos que han decidido no votar o viciar su voto, recuerden que la abstención no es neutralidad, es abandono. Reconocemos y compartimos su hastío, pero la democracia no funciona sola, se sostiene en la participación ciudadana y el mejor ejercicio de ella es votar. No nosotros podemos darnos el lujo de quedarnos callados.
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