La policía peruana se discute a partir de leyes, reformas y cambios de gestión. Pero gran parte de su funcionamiento también depende de reglas no escritas que influyen en cómo se toman decisiones, cómo se trabaja y cómo se sobrevive en condiciones de escasez de recursos y presión criminal. En esta columna, el politólogo Noam López Villanes analiza cómo prácticas cotidianas como el cuoteo, la precariedad operativa o las redes de apoyo local terminan moldeando las dinámicas policiales y limitando la gobernanza de la institución y el impacto de reformas.
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