En el marco del Peru Carbon Forum 2026, el panel «Comunidades, Territorio, Biodiversidad y Carbono» reunió a diversas voces del sector público, sociedad civil y pueblos indígenas. Así, se debatió sobre el impacto real de los proyectos climáticos.
Los panelistas advirtieron que los recursos económicos no frenarán la pérdida de bosques si no se replantea la gobernanza territorial. También es necesario que se respete la autonomía indígena y se fortalezcan las capacidades de las comunidades.
Desarrollo de capacidades y transparencia financiera
Fabiola Muñoz, exministra del Ambiente, advirtió que si no hay capacidades listas en las comunidades, el aprovechamiento de los recursos del carbono no será el esperado. Según Muñoz, existen tres condiciones básicas para asegurar el éxito en estos procesos:
- Se deben desarrollar capacidades para evitar que el ingreso de más dinero a las comunidades fomente problemas sociales como la violencia o el alcoholismo.
- Es necesario garantizar el acceso a la información sobre las diferentes oportunidades que existen para financiar bionegocios.
- Los decisores de política pública y las autoridades indígenas deben abrir espacios de diálogo intercultural para articular esfuerzos.
Por su parte, Jessica Moscoso, directora de Cambio Climático y Desertificación del Ministerio del Ambiente, destacó el inmenso reto que supone el proyecto REDD jurisdiccional indígena. Este proyecto busca integrar a 1,000 comunidades y 8 millones de hectáreas. Moscoso enfatizó que la base principal de este proyecto es la comunicación y que requerirá una sólida educación financiera dentro de las comunidades. Además, será necesaria una total transparencia. El objetivo es que los ingresos no se conviertan en un pago único. Más bien, deben funcionar como un fondo de capital para la reinversión. Así se asegura la continuidad de la gestión forestal.

Pueblos indígenas: socios, no solo beneficiarios
Fermín Chimatani, presidente de ANECAP y coordinador del Grupo Perú de Pueblos Indígenas, exigió que los proyectos vinculados a los bosques no se vean únicamente como oportunidades económicas. Por el contrario, se deben considerar desde una mirada holística de «territorio vivo». Chimatani fue categórico al señalar que los pueblos indígenas deben participar de manera plena y efectiva desde el inicio.
Para lograr el éxito, recalcó que las comunidades deben ser consideradas como socias y no solo como beneficiarias o espectadoras. «Es hora de que los proyectos no empiecen haciendo proyectos para las comunidades, sino con las comunidades», reclamó, advirtiendo que, sin este respeto, las iniciativas serán un sinónimo de apropiación y exclusión. Además, recordó que los bosques no se cuidan solos, sino gracias a la gobernanza y protección indígena. Por otro lado, destacó ejemplos de créditos de alta integridad como los impulsados por el consorcio Coven Antambí (o Joven Antami), los cuales fueron adquiridos por el gobierno de Singapur.
La visión territorial y el reto de «desaprender»
Gustavo Suárez de Freitas, asesor técnico de la Mancomunidad Regional Amazónica, aportó una perspectiva crítica al recordar que la deforestación en el país no se ha reducido de manera sustantiva. Hizo un llamado urgente a abandonar las visiones fragmentadas y a incluir a todos los actores. Además, recordó que las «comunidades locales no indígenas» son también un actor principal de la deforestación.
Suárez de Freitas propuso avanzar hacia una estrategia de «REDD jurisdiccional», donde cada actor (comunidades nativas, campesinas, empresas, concesiones) tenga su parte. Además, debe existir una medición compartida de los resultados climáticos a nivel territorial. Para lograr esta transformación integral, planteó dos condiciones fundamentales:

- La inversión de los fondos de servicios ecosistémicos debe destinarse fundamentalmente a la generación de medios de vida sostenibles. Estos medios aseguran alimentación, educación y vestimenta, y no solo a distribuir dinero.
- Las políticas públicas y los actores involucrados deben hacer un esfuerzo por «desaprender» y dejar atrás los paradigmas equivocados.
Finalmente, los expositores coincidieron en que la crisis climática exige abandonar las posturas aisladas y apropiarse de las necesidades del otro. «O nos salvamos todos o no nos salvamos», concluyó Muñoz. Así, se resume el espíritu de un panel que instó a trabajar en equipo por la preservación de la Amazonía.
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