Edith Pariona, ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables.

Durante su participación en la 40.ª Asamblea de Delegadas de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), que se lleva a cabo en la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en Washington, la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Edith Pariona, propuso incorporar la inclusión financiera de las mujeres en las discusiones y políticas públicas regionales, con el objetivo de ampliar su acceso a servicios económicos, fortalecer sus emprendimientos y promover su autonomía de manera sostenible.

Ante la Asamblea, la titular del MIMP subrayó que, si bien la inclusión financiera es un instrumento esencial para el empoderamiento de las mujeres, las brechas en este ámbito persisten. Señaló que en el Perú solo el 56% de las mujeres mayores de 18 años cuenta con acceso a una cuenta en el sistema financiero formal y únicamente el 10% accede a crédito formal, lo que limita significativamente su capacidad de inversión y crecimiento.

“Estas desigualdades se profundizan en zonas rurales y afectan particularmente a mujeres emprendedoras, cuidadoras y jefas de hogar, restringiendo sus oportunidades para invertir, hacer crecer sus negocios y fortalecer su autonomía económica”, indicó.

PUEDES VER: Adopción en Perú: más de 600 menores esperan ser elegidos y vivir en familias

Como parte de los avances nacionales, la ministra Edith Pariona compartió las acciones que el MIMP viene implementando a través de la Estrategia Nacional Mujer Emprendedora, que incluye programas de capacitación en educación financiera, fortalecimiento empresarial y herramientas de gestión de negocios dirigidos a mujeres en todas las regiones del país, así como redes de mentoría, acompañamiento técnico y espacios de articulación comercial.

Actualmente, el MIMP cuenta con un padrón nominal de más de 5.000 mujeres emprendedoras registradas a nivel nacional.

La titular del MIMP enfatizó que la inclusión financiera no debe entenderse únicamente como acceso al sistema bancario, sino como un proceso integral que implica fortalecer capacidades, generar confianza en el sistema financiero y ampliar las oportunidades de crecimiento y autonomía económica para todas las mujeres, contribuyendo así a que puedan salir del círculo de la violencia.

Leer artículo completo en larepublica.pe →