En el jirón Las Cucardas, el caricaturista Alfredo Marcos nos recibe para hablar de sus calatos. Lo hace rodeado de dibujos y papeles donde todavía sobreviven sus personajes en alguna situación hilarante. Afuera, Casuarinas se extiende ordenada y silenciosa, pero Marcos preferiría tener esta conversación a unas cuadras, en la cima de Pamplona, mirando la ciudad desde arriba. “Ahí está el Perú real”, dice. Acaba de publicar Los Calatos bajo el sello de Penguin Random House y siente que la selección de viñetas que reúne sus años de trabajo en el humor político y la crítica social ha quedado “decente”.

El libro llega después de años de postergación. Hace poco sobrevivió a una operación complicada derivada de una insuficiencia renal. “Creo que tengo más vidas que un gato”, bromea. Esta vez, asegura, la responsable de impulsarlo fue su hija Carla, pues si dependiera de él, los calatos se habrían quedado en los impresos del diario Expreso. “Yo ni siquiera estaba pensando en sacar el libro. Pero bueno, siempre hace bien sacar adelante a estos personajes despojados”, menciona.

Alfredo Marcos posa junto a ilustraciones originales de “Los Calatos”, personajes que creó hace más de cuatro décadas como una crítica a la desigualdad y la precariedad social en el Perú. (Foto: Fernando Sangama / @photo.gec)

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