"Toda esta introducción es un poco para ver qué está sucediendo en esta campaña de segunda vuelta, cuando Fuerza Popular, a falta de apoyo justamente popular, aplica la estrategia de los mitimaes, porque tiene el rechazo de las regiones andinas."
La historia de nuestras culturas andinas es, por demás, interesante y mucho más por la grandeza de sus restos arqueológicos, que nos muestran avances tecnológicos para la época en ingeniería e innovación, que evidentemente ya son reconocidos a nivel mundial. Pero mucho más que esa realidad visual, hay otros aportes a nuestras sociedades modernas que son motivo de rigurosas investigaciones documentadas sobre la organización social, sus formas de gobierno, la diplomacia que aplicaban y, por supuesto, el arte de la guerra que les permitió conquistar grandes territorios y civilizaciones.
Dicho esto, me voy a centrar en la estrategia de conquista y dominación que tuvieron las grandes culturas precolombinas, que se aplicó con maestría en el Imperio inca, una vez que era sometida una población o una cultura. La estrategia de los mitimaes consistía en trasladar a los territorios conquistados a poblaciones enteras para que convivan con los lugareños de manera permanente, esto con el objetivo de una transferencia de conocimientos, usos y costumbres de la cultura inca, para que la conquista no quede en el plano militar, sino que se arraigue su cultura en estos nuevos pueblos.
Rescataban los conocimientos y también valoraban sus artes y manualidades. Por ejemplo, como parte del tributo obligatorio al Estado inca, se tributaba con los productos propios de esos pueblos, como la contribución en conchas de abanico (spondylus) del pueblo tallán o la orfebrería de los chimúes. La estrategia funcionaba y sometía a la población, porque se mezclaban conformando nuevos ayllus y se controlaban eficientemente las rebeliones, porque además tenían a los “tukuy riquy”, los espías que iban junto con los mitimaes.
Toda esta introducción es un poco para ver qué está sucediendo en esta campaña de segunda vuelta, cuando Fuerza Popular, a falta de apoyo justamente popular, aplica la estrategia de los mitimaes, porque tiene el rechazo de las regiones andinas. Han optado por la estrategia de movilizar militantes a sus mítines de campaña, para que aparenten un supuesto apoyo popular y así poder llenar una plaza. Esto acaba de suceder en Huancayo, donde finalmente ha terminado en trifulca y protesta por ciudadanos que se oponen al fujimorismo y se estuvieron manifestando en pleno mitin de Keiko Fujimori.
Me parece una estrategia errada, porque lo que está consiguiendo es un mayor rechazo; la gente ve los buses que movilizan a sus portátiles (mitimaes) y genera un efecto búmeran en contra de la candidatura fujimorista. Además, debe ser muy costoso y vaya a saber de dónde sacan la plata; con los antecedentes de financiamiento ilegal de campañas, al parecer Keiko no aprende.
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