Gestión verificó si esta propuesta ha sido contemplada en su plan de gobierno y, en efecto, se aborda, pero de manera genérica: “Modificar los mecanismos para el ajuste de la remuneración mínima vital de acuerdo con las necesidades”, se puede leer.
“Una [propuesta de] aumento de la RMV la puede lanzar cualquiera, pero nosotros no vamos a usar una medida de ‘aplauso fácil’. Estas decisiones tendrán que ser tomadas tras un balance entre los trabajadores y la micro y pequeña empresa (mypes). Esto va a depender del crecimiento y la productividad de ambos”.
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La urgencia de contemplar los antecedentes
El postulante aseguró ante la prensa que el equipo de trabajo encargado de revisar cada arista detrás de esta intención estará liderado por Pedro Francke, exministro de Economía y Finanzas durante el Gobierno de Pedro Castillo.
“Hemos tenido una reunión con nuestro equipo económico [...]. Estamos en capacidad de sustentar la viabilidad técnica, factibilidad económica y presupuestaria para subir la RMV a S/ 1,500″, sostuvo.
Cabe recordar que desde 2012 se han dado cinco ajustes al salario mínimo:
- 2012: de S/ 675 a S/ 750 (Decreto Supremo N.° 007-2012-TR)
- 2016: de S/ 750 a S/ 850 (DS N.° 005-2016-TR)
- 2018: de S/ 850 a S/ 930 (DS N.° 004-2018-TR)
- 2022: de S/ 930 a S/ 1,025 (DS N° 003-2022-TR)
- 2025: de S/ 1,025 a S/ 1,130 (DS N.° 006-2024-TR)
Paola del Carpio, coordinadora de investigación de Redes, resume el asunto: la RMV debería responder a criterios de incrementos en la productividad y temas inflacionarios.
Rafael Zacnich, gerente de Estudios Económicos de ComexPerú, recuerda el último incremento salarial. En 2025, durante el Gobierno de Dina Boluarte, la RMV subió de S/ 1,025 a S/ 1,130. Pero, la discusión previa en el Consejo Nacional del Trabajo (CNT) iba por otro lado.
“En ese momento, el sector trabajador proponía elevar la RMV hasta S/ 1,800. Luego replantearon el monto a S/ 1,500 y, al final, [la propuesta] fue de S/ 1,300. Desde el lado de los empleadores, siguiendo los lineamientos que se habían establecido en el 2007 con respecto a tomar en cuenta la inflación y la productividad [para ajustar la RMV], vimos que no daban [los números] para hacer un ajuste, sobre todo, por todos los riesgos que ello traía para la economía”, recuerda.
Califica como evidente el deseo de mejores salarios, pero precisa que “el precio por el trabajo se construye con base en inversión, productividad y formalidad”.
Bill Gee, profesor de Economía y Finanzas de ESAN University, coincide con este punto y asegura que la productividad promedio del peruano no es alta.
“Grosso modo, el ingreso laboral promedio nacional ronda entre S/ 1,750 y s/ 1,800 mensuales, pero el promedio rural está en S/ 900. [...] Roberto Sánchez se está acercando al límite superior para el salario mínimo, pero hay labores diarias que no ameritan dicha remuneración cuando se miden por productividad”.
Aclara que el cálculo puede “sonar duro”, pero que “hablar de economía es hablar de ciencia y hay que poner los paños fríos”. “Tenemos que aislar las pasiones para tomar decisiones técnicas”, agrega.

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Efecto inverso a la vista
Zacnich pide colocar la lupa sobre la informalidad en el país: “El principal problema es que más del 70% de los trabajadores en Perú son informales. Hay sectores, por ejemplo, como el agro, donde la informalidad supera el 96%. Entonces, cualquier aumento, sea técnico o no técnico, político o no político, termina aplicándose solamente a una parte reducida del mercado laboral”.
En esa línea, trae a colación la cifra que la última Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) arrojó: el nivel de incumplimiento del salario mínimo de hoy oscila entre 46% y 50%. Por ello, si el incremento de la RMV ocurre, excedería la capacidad de pago de muchas empresas, sobre todo de las pequeñas y medianas.
“El riesgo es que se genere menos contratación formal. Los trabajadores se terminan perjudicando principalmente si [al volverse informales] se les restringe el acceso a los beneficios sociales”, analiza.
A su turno, Gee también contempla esta dinámica poco favorable: “Dado el nivel de informalidad de nuestro país y el nivel de subempleo, la elevación del salario mínimo solo traería más puestos de trabajo de ‘mala calidad’. También traería desempleo, que propiamente no es un problema en Perú, pero sería un tema sumado”.
En suma, “si antes una persona quería buscar una vacante de trabajo, ahora no la va a encontrar, porque implica que se le tenga que pagar S/ 1,500 como mínimo”.
Hizo hincapié, además, en que el Perú es uno de los países de la región que tiene la mayor carga laboral sobre el empresariado.
“Es muy difícil contratar a una persona y también despedirla por todos los costos sociales que esto involucra. Ahora se sumaría un problema más, tener que pagar un monto por labores cuya productividad no lo merece. [...]”.
Asimismo, no solo el sector privado vería una afectación, el público también estaría en aprietos: “Elevar el sueldo mínimo en el sector público significaría un mayor déficit fiscal, no necesariamente financiado con impuestos, seguramente con toma de deuda pública”, afirma.

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