La inteligencia artificial, la gestión eficiente del agua y la transformación de los procesos industriales se han convertido en factores clave para acelerar la acción climática desde el sector privado. Así lo plantearon especialistas y representantes empresariales durante un panel realizado como parte del Perú Carbon Forum 2026.
En la conversación participaron Carla Toranzo, consultora internacional de Acción Climática y Agua; Juan José Córdova, CEO de Textil del Valle; y Sandor Lukacs De Pereny, profesor del MBA y de los programas en Sostenibilidad de ESAN Graduate School of Business. Los expositores coincidieron en que las empresas ya no pueden mirar la sostenibilidad solo desde la reducción de emisiones, sino también desde el uso del agua, la trazabilidad, la innovación y la relación con los territorios donde operan.
Inteligencia artificial como herramienta de decisión
Sandor Lukacs De Pereny sostuvo que la inteligencia artificial (IA) puede aportar a la sostenibilidad siempre que se entienda como una herramienta de soporte y no como una solución automática. “La inteligencia artificial no suple la estrategia ni la toma de decisiones; la complementa y le da soporte”, afirmó.
El especialista explicó que esta tecnología ya se aplica en sectores como minería, agroindustria, manufactura y gestión del agua. Entre los ejemplos mencionó sistemas que permiten verificar cargas en volquetes mineros para reducir consumo de combustible y mejorar la seguridad, así como herramientas satelitales para monitorear cultivos y plataformas capaces de detectar fugas de agua en tiempo real.
Sin embargo, advirtió que el reto en el Perú está en ampliar el acceso a estas soluciones. Según indicó, los costos todavía son altos y las economías de escala permiten que sectores como minería o agroindustria puedan asumirlos con mayor facilidad. “El tema es cómo hacemos para que esa inteligencia artificial llegue a los sectores informales o a las pymes. Eso es un reto tremendo”, señaló.
El agua como eje de competitividad
Carla Toranzo planteó que la gestión del agua debe ocupar un lugar central en las estrategias climáticas de las empresas. Para la especialista, no basta con que una compañía sea eficiente dentro de su operación si la cuenca donde trabaja enfrenta contaminación, sobreexplotación o deterioro ambiental.
“Puedes ser 200% agua neutral y reciclar 500 veces en tu fábrica, pero si tu cuenca está complicada, tu operación también está en riesgo”, sostuvo. En esa línea, explicó que el agua no puede compensarse de la misma manera que el carbono, porque su impacto depende del territorio específico donde se usa o se contamina.
Toranzo también remarcó que el estrés hídrico no está relacionado únicamente con la falta de agua, sino también con su calidad. “Puedes tener toda el agua del mundo en la costa, pero si está contaminada con metales pesados, ¿cuánto te va a costar tratarla?”, advirtió. Por ello, consideró necesario integrar la recuperación de cuencas, manglares y otros ecosistemas hídricos dentro de las estrategias de acción climática.
Industria textil y reducción del consumo hídrico
Desde la experiencia empresarial, Juan José Córdova explicó que la industria textil enfrenta una presión creciente por su consumo de agua y su impacto ambiental. Indicó que Textil del Valle trabaja en la reducción del uso hídrico mediante plantas de tratamiento de aguas residuales, microfiltración, ósmosis inversa, reciclaje de agua e inteligencia artificial aplicada a la mejora de formulaciones y procesos productivos.
El ejecutivo detalló que la compañía consume actualmente 1200 metros cúbicos de agua al día, de los cuales recicla 400. Además, informó que, con el montaje de una segunda planta de microfiltración y ósmosis inversa, proyectan reciclar el 70% del agua utilizada en su proceso productivo.
“Nuestro principal indicador es cuántos litros de agua usamos por kilogramo de prenda y qué porcentaje estamos reciclando dentro del proceso”, explicó Córdova. Añadió que la sostenibilidad se ha convertido en una ventaja competitiva para llegar a consumidores que demandan productos con impacto real, trazable y transparente.
El CEO de Textil del Valle sostuvo que el cambio no está siendo impulsado únicamente por las empresas, sino también por los consumidores y las marcas internacionales. “El consumidor nos está presionando a transformar nuestro modelo de negocio”, afirmó. Para Córdova, las compañías que no incorporen innovación, eficiencia en recursos y sostenibilidad corren el riesgo de perder competitividad.
Pasar del diagnóstico a la acción
Los participantes coincidieron en que el país necesita escalar experiencias sostenibles y comunicar mejor los casos que ya existen. Lukacs De Pereny señaló que muchas veces se diagnostica demasiado, pero se comparten pocos ejemplos concretos con indicadores que permitan demostrar resultados.
Córdova también apuntó en esa dirección al señalar que la sostenibilidad debe entenderse como una inversión y no como un gasto. Además, advirtió que muchas pymes en el Perú son competitivas por su informalidad y no necesariamente por eficiencia, tecnología o sostenibilidad, por lo que consideró necesario impulsar políticas públicas que acompañen a toda la cadena productiva.
El panel dejó como mensaje central que la acción climática empresarial requiere integrar carbono, agua, tecnología e industria con resultados medibles. Para Toranzo, “acción en agua finalmente es acción climática”; para Lukacs, la inteligencia artificial debe fortalecer la toma de decisiones; y para Córdova, el desafío es pasar “del think al do”, es decir, de la reflexión a la ejecución.
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