Guillermo Dávila, cantante y actor venezolano, visitó el podcast ‘Café con la Chevez’, tras el paso del Jenko del Río, y repasó distintos momentos de su vida personal y artística. Durante la conversación habló de su familia, sus relaciones sentimentales, las historias detrás de sus canciones, la fama, la amistad que mantiene con Gisela Valcárcel y el vínculo que hoy comparte con su hijo Vasco.

Entre bromas y confesiones, el artista recordó anécdotas inéditas de su carrera y reflexionó sobre el amor, el paso del tiempo y las experiencias que lo marcaron. Póngase cómodo, que el café está servido e hirviendo...

Guillermo, ya habrás perdido la cuenta de cuántas veces has venido a Perú…

No, fíjate, he venido… 1245… unas cuatro millones de veces…

Perú es tu casa, es tu segunda casa, ¿es así?

Sí, sí. Además, una casa que es chévere, con muchos amigos…

Con mucho cariño, aquí acaban de recibirte en el hall las fans, con rosas…

Me regalaron rosas, estuvieron con rosas y tengo una rosa que me acompaña…

¿Cómo haces para prepararte para un evento? ¿Cuáles son los detalles que tú mismo sigues?

Son casi todos los detalles técnicos que puede haber. Tengo una gran preocupación para que los shows salgan muy bien y que el público no solamente entre, sino que cuando se vaya, se vaya contento. Sobre todo porque no hago striptease…

Tú siempre hablas todo a la broma, ¿no? ¿Te gusta eso, alegrar, reír?

Mi papá para mí era como un maestro zen. Él decía que había que vivir pendiente de las cosas bellas y de las cosas importantes para los seres humanos, que son vivir y sobre todo son gratis. La luz es gratis, la amistad es gratis, el agua es gratis. Las cosas del corazón son gratis y es algo que decía mi papá, por eso digo yo que era mi maestro espiritual.

SU FAMILIA Y LOS RECUERDOS DE SU INFANCIA

¿Cuántos eran en la familia?

Éramos en la casa mi mamá, mi papá, dos hermanas y yo. A mí me decían que yo era el pequeño…

¿Tú eres el mayor?

No, yo era el pequeño…

El último…

El último de los mohicanos, sí. Era el último, pero ahora no solamente soy el último, sino que estoy sin esa bella familia que me trajo al mundo y con la que compartimos muchas cosas…

¿Ya no están físicamente?

No, físicamente no están, pero están tan presentes todos… Tú sabes que la gente dice qué linda mi mamá. Mi mamá no solamente era linda, yo soy sincero mi mamá no cocinaba bien, pero era una belleza.

Pero se esforzaba…

No, ella no se esforzaba. Mi papá arreglaba ese pequeño error que podía tener ella y hacía unos sancochos inolvidables. Pero ella tenía una cosa grandísima que era la magia, hacía prestidigitación y vivía siempre jugando a la magia con nosotros cuando éramos pequeños…

Mira qué bonito, qué detalle de engreír a sus hijos así, de esos juegos tan sanos, ¿no?

Eran especiales. Ya viejitos compartimos cosas increíbles. Mi papá era muy divertido y él acostumbró a mi mamá a recibir sus bondades de caballerosidad…

¿Cuántos años tuvieron de matrimonio tu papi y tu mamá?

Ellos no sé, debieron ser 2 mil 800 años, porque ellos se llevaban tan bien…

Qué lindo. Son pocos los matrimonios que duran así tantos años y con esa complicidad…

Sí y siempre cuando me hablan de mi mamá o mi papá, siempre los mencionan a los dos porque eran un team…

EL AMOR Y SU FORMA DE LLEVAR LAS RELACIONES

¿Y ahora vives en Miami?

No, vivo en Port Charlotte. No vayan, porque es lejos…

¿Pero ahí estás solo o tienes tu pareja? ¿Casado?

No, yo tengo mi pareja, pero está muy lejos. Estoy solo en un sitio donde tengo el mar cerca. A mí me encanta navegar, entonces siempre he buscado eso, la cercanía al mar…

Sí, el mar es una libertad hermosa…

Es una libertad y un peligro también…

¿Y por qué te complicas la vida, con el romance, con eso?

Porque a medida que yo empiezo a conocer a mis parejas, como que se me complica la vida y a medida que me conocen a mí, se les complica la vida a ellas. Entonces, manteniendo la distancia…

Tú en tu espacio, yo en el mío…

Más o menos, pero llega el momento en que ya abordemos ese tren, rumbo hacia donde tenemos que ir. Somos el cuchufleto y la loca…

Supongo que, como tú ya eres una persona grande, ¿te cuesta aceptar que puedas llegar a una convivencia?

No, no es mi espacio, es que me resultó así. Ella está empezando una nueva etapa de su vida. Yo estoy recientemente divorciado y entonces se ha dado la situación así. Siempre nos vemos. Estuve hasta hace poco en Bélgica, pasando roncha con ese romance…

En el tren que siempre has conducido…

Sí, en el tren que ni siquiera lo conduzco. Yo voy sentado disfrutando, asomado por la ventana…

Guillermo Dávila junto a una de sus exparejas, la ex reina de belleza Rebeca Costoya. El romance duró 5 años.
Guillermo Dávila junto a una de sus exparejas, la ex reina de belleza Rebeca Costoya. El romance duró 5 años.

A ver qué hay, los asientos que están al lado derecho o que están al lado izquierdo…

No, todos son a mano derecha. Si tú te asomas así, va para allá. El paisaje pasa a formar parte del pasado…

¿Y ese pasado alguna vez te ha asustado? ¿Pero te has asustado en algún momento de tu vida y dices eso que me pasó no lo voy a volver a hacer? Porque uno todos los días aprende en su vida…

Sí, claro que sí, pero he tenido experiencias fabulosas. Una vez estaba jugando con un fuego artificial que se llama volcán. Lo prendí y no prendía, entonces estaba cerquita. Yo soplé y hasta ahí vi la película…

¿No te pasó nada en la vista, en la cara?

No, en la vista no. Creo que quedé un poco loco. Pero digamos, he podido haber perdido la vista…

¿Qué edad tenías?

Como 10 años. Mi papá me decía siempre: ‘No juegues con candela, no juegues con fósforos’…

LA FAMA, LOS CHISMES Y LAS RELACIONES

¿Te defines como un hombre coqueto o un hombre entrador?

Mira, yo perdí ya la cualidad de querer conquistar a una dama. Le tengo terror a eso. Le tengo terror a una nueva relación, porque he aprendido a mantener mi distancia por la seguridad de parte y parte. Las relaciones son muy complejas y, por lo menos yo, debo tener un poco de precaución, porque a veces uno, sin saber, llega a hacer daño. Inclusive, si yo soy un artista y me llego a unir con una pareja y esa pareja no tiene conocimiento de qué es una vida de un artista, es muy fácil que a uno, por ser público, te empaten o te junten con alguien.

¿Y te ha pasado muchas veces a lo largo de tu historia?

A mí me ha pasado muchas veces…

¿Te han enamorado, te han casado, te han divorciado?

Me han casado, me han divorciado. Yo he conocido novias que nunca tuve, te lo juro. Yo estaba una vez en Madrid y me dicen: “Quiero que saludes a una novia tuya”. Entonces yo me quedo viendo a la muchacha y digo: “¿Quién será?” Y yo: “Qué gusto me da verte otra vez”. ¿Cómo la va a poner a pasar una pena? Ser una persona pública, uno nunca se imagina hasta que lo llega a vivir y dices: “Sí, Dios mío, nadie me puede entender…

¿Tú cómo has hecho, Guillermo, cuando te vinculaban con tus actrices? Tu pareja cómo habrá sufrido cuando habrás tenido que hacer una escena o te decían te besaste a mi pareja…

Yo tengo que conocer a su novio, a su pareja, a su marido para que sepa qué tipo de persona soy yo. Ella es una compañera de trabajo. Nadie es dueño de nadie, pero vienen las preguntas y los besos. Mira, esa es una técnica que muchas veces algunos actores no saben aplicar, porque no se prepararon para esto. Entonces creen que dan besos y después que entran dicen que los besos se dan así o asá y hay una técnica para poder manejar toda esa situación. Pero yo soy incapaz de hacer algo así, a mí me daría mucha vergüenza y afortunadamente, no tuve la oportunidad de poder equivocarme.

¿Te llevas bien con tus excompañeras?

Sí, por ejemplo, Alba Roversi es una belleza de mujer…

Linda, con Almendra también actuaste, Almendra Gomelsky…

Almendra es una mujer muy cautivadora, muy bella…

Tiene un espíritu tan lindo, es tan dulce…

Sí y particularmente cuando yo hice la novela, creo que se llamaba ‘Sueños’, yo llevaba una relación bien chévere con el esposo, creo que es ingeniero, algo así, creo que era el primero…

El español, Serrano, creo que se apellida…

Yo no sé, yo no me acuerdo. Si me acordara de él, ya eso sería de preocuparse…

¿No te has vuelto a ver, a encontrar con ella cuando vienes?

No, yo creo que nos encontramos en un espectáculo o un concierto…

Supongo que habrán estado tocándote las puertas del camerino muchas chicas…

Si, una vez me tocaron una puerta y era muy peligroso. Primero, porque era una chica muy joven y dos había todo un manejo de prensa. Después me dijeron, mira Guillermo te están montando en una olla…

Te están sembrando, como decimos en Perú…

Exacto, hermano te están sembrando. Menos mal que salí corriendo de ahí, pero qué difícil cuando detrás de todas esas noticias hay gente que trabaja dentro de las producciones y dentro de los canales de televisión. No estoy generalizando, pero cuando hay gente que colabora con eso, porque buscan de alguna manera tener algún provecho y se aprovechan de esas cosas y el que es débil de pierna cae…

GISELA VALCÁRCEL Y LOS RUMORES

¿Y la amistad con Gisela, es fuerte tu amistad?

Ella es mi cariño amado, ella siempre ha sido y siempre fue. Como yo era demasiado echador de broma, se dieron muchas cosas que generaron más noticias. Ella siempre fue, como hasta ahora, mi amiga…

Sí, su producción, yo sabía que también tenías amistad con su manager Susana…

Susana, claro la Umbert…

¿Y tú cuándo vienes acá, te reúnes con ella?

Sí, fuimos a comer Umbert, ella y yo…

En nuestro país Guillermo Dávila fue el personaje principal de un drama, cuando en 2013 la modelo peruana Jessica Madueño, dio a conocer que su hijo Vasco, de entonces 13 años, era producto de una relación con él, pero que éste no quiso reconocer al niño.
En nuestro país Guillermo Dávila fue el personaje principal de un drama, cuando en 2013 la modelo peruana Jessica Madueño, dio a conocer que su hijo Vasco, de entonces 13 años, era producto de una relación con él, pero que éste no quiso reconocer al niño.

Empezaron de nuevo los chismes…

Y cómo nos reímos nosotros esa noche, por la cantidad de cosas que tuvimos que vivir inocentemente. Y Umbert también, que es mi amiga, se reía; imagínate, ella a lo mejor me está viendo, decía, porque estábamos hablando Gisela y yo de la cantidad de cosas de las que nosotros hemos sido víctimas. Entonces decía: “Esto sería un podcast, hablen, hablen”, y en una de esas estábamos hablando cosas y en la mesa de al lado estaban así, oyendo. Era chiquito el restaurante y nosotros estábamos hablando y yo los involucraba y en una de esas se cae el cuchillo de la mesa. Gisela se agacha a buscar el cuchillo.

Oh, la imagen, no. Dios mío…

Entonces los señores de la mesa se dan cuenta y ella estaba inocente buscando su cuchillo abajo. Llega el mesonero y le digo: ‘Viste, ahora ellos van a contar’…

La historia al revés…

Ellos se reían, la gente que estaba ahí…

Guillermo Dávila, Gisela Valcárcel y el falle</body></html>

Leer artículo completo en trome.com →