A diferencia de un proceso judicial que puede durar meses o años, una conciliación para definir la custodia de una mascota suele resolverse en un plazo de tres semanas.

Ante un divorcio o separación de la pareja se presenta el dilema: ¿quién se queda con la mascota o mascotas que ya forman parte de la familia?

Jurídicamente, los animales forman parte de la liquidación de la sociedad de gananciales, así nos explica el conciliador extrajudicial Manuel Valdivieso.

"El tema de las mascotas es un punto que jurídicamente está evolucionando. Todavía no hay una normativa específica... tienen que ser tratados como bienes", aclara Valdivieso.

El conciliador agrega que en las audiencias el factor emocional suele desbordar la ley: "He tenido casos donde las partes no tienen hijos y se refieren a la mascotita por su nombre; el vínculo es tan cercano que incluso priorizan su destino sobre departamentos o vehículos".

Valdivieso precisa que a diferencia de un proceso judicial que puede durar meses o años, una conciliación para definir la custodia de una mascota suele resolverse en un plazo de tres semanas. Estos acuerdos no solo son más económicos al no requerir obligatoriamente de abogados, sino que tienen una calidad de título ejecutivo. 

"Si una de las partes incumple lo pactado, el juez simplemente ordena que se cumpla, sin necesidad de un juicio largo de probanzas", advierte el especialista. En estas actas se pueden detallar obligaciones específicas: desde el régimen de visitas (intercalado semanal o mensual) hasta el pago de medicinas, alimentación y veterinario.

Es muy importante que las parejas terminen bien para que estos acuerdos funcionen y que tengan presente qué es lo más beneficioso para la mascota que está en juego, ya que utilizar a un animal como herramienta de venganza es inaceptable.

El alcance de estos acuerdos no se limita solo a perros y gatos, que representan el 80 % de los casos. También se han registrado conciliaciones por cuyes, conejos, loros, hámsters e incluso cerdos minis pig. No obstante, existe un límite legal infranqueable: no se pueden conciliar animales de fauna silvestre protegidos por ley, como monos o cocodrilos, ya que su tenencia es ilegal.

"Las mascotas van donde van los hijos para ayudarlos a superar el trauma de la separación”, recuerda.

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