“Por las características del crimen, no es fácil atacar: el crimen se sofistica. No hay fronteras, más bien hay financiamiento y facilidad para adecuarse a nuevas estrategias”, sostuvo Marilú Llerena, superintendente nacional de la SUNAT.

Esta especialista y otros más compartieron sus perspectivas en el marco de la presentación oficial del Observatorio de Lucha contra el Comercio Ilícito (OLCI) de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), un espacio de generación, análisis y difusión de información sobre la problemática.

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¿Oro ilícito con exportación lícita?

A la precisión de Llerena se sumó Verónica Boza, jefa de Inteligencia Financiera de la Superintendencia Adjunta de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF-SBS), quien enumeró las tipologías de lavado de activos más frecuentes relacionadas con el comercio ilícito y el contrabando. En suma, con las economías ilegales.

“Empezamos con la minería ilegal, que resulta ser el principal delito precedente de lavado de activos en nuestro país; lo hemos identificado con un nivel de riesgo muy alto. [...] Entre enero de 2015 y julio de este año (2025), hemos elaborado 49 informes de inteligencia financiera con un monto asociado a más de US$ 10,500 millones. Esto representa el 55% del monto total asociado a nuestros informes, que es más de la mitad de flujos financieros ilícitos. Vemos, principalmente, el comercio ilícito de oro“.

Especificó que predomina una serie de personas naturales y jurídicas que no tendrían un perfil económico dedicado a la extracción de oro. “Ya sea porque lo están haciendo en zonas protegidas o incluso ingresando a concesiones de terceros, y después proveen documentación falsa o adulterada. [Luego] llevan el oro a las procesadoras, quienes a su vez hacen uso de empresas exportadoras”.

Y el circuito no acaba ahí: “Las empresas exportadoras tienen como accionistas a testaferros que tampoco tienen ningún perfil económico. Son empresas que usualmente tienen una duración más o menos de tres años en el mercado. Después estas mismas son las que dejan de operar, pero crean nuevas empresas de similares características”.

Boza indicó que estas operaciones de comercio exterior están enfocadas en Emiratos Árabes Unidos y la India. “Ellos no son los consumidores finales de este producto que se exporta, sino que después migra a otras latitudes, como Suiza”, acotó.

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Otros delitos con camuflaje “legal”

Como segundo frente, Boza consideró a los delitos tributarios:

“Tenemos información de 43 informes de inteligencia financiera, entre 2015 y julio de este año, por más de US$ 1.500 millones. Esto representaría más del 13% del total de nuestros informes. Los principales productos financieros que se utilizan son las cuentas de ahorro, las cuentas corrientes, incluso operaciones presenciales en ventanillas”.

Distinguió también el uso de sociedades anónimas cerradas y empresas individuales de responsabilidad limitada. Y lo que se ve, además, es el desarrollo de operaciones que no son reales.

“Con la finalidad de disminuir el pago de impuestos, las empresas están comprando facturas falsas a una serie de proveedores que se dedican a este ‘negocio’. [...] Los sectores más asiduos a estos delitos tributarios son construcción y también el sector minero”.

El tercer frente lo protagonizan los delitos aduaneros.

“Ocupan más del 10% de informes de inteligencia financiera. Es decir, hay una alta incidencia por un monto asociado de casi US$ 500 millones en este mismo periodo, entre 2015 y julio de este año”.

Y la vocera detalló las características de quienes se involucran en el circuito: “Se observan personas naturales o jurídicas, en su mayoría peruanos; pero también se evidencia personas de nacionalidad china. También el uso de personas jurídicas, principalmente sociedades anónimas cerradas y empresas individuales de responsabilidad limitada. Pero en este caso, a diferencia del caso de minería, donde las empresas se constituyen por periodos cortos de tiempo, aquí sí hay empresas que están operando en el mercado por más de 10 años”.

Determinó, por último, el modus operandi: “Vemos subvaluación de importaciones de mercadería. Estas empresas lo que hacen es disminuir intencionalmente el valor de la DAM, de las declaraciones aduaneras de mercancías, con la finalidad de disminuir el pago de los impuestos. Para no ser detectados cuando hacen el pago a sus proveedores del exterior, utilizan a otras empresas o personas naturales vinculadas a ellos”.

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