Aunque el Perú no juegue este Mundial, sí estaremos presentes en esa enorme fiesta humana que une culturas, idiomas y generaciones. Y es importante darle una mirada positiva al fútbol, porque quizá detrás de una simple pelota se esconde una de las expresiones más democráticas del planeta.

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El Mundial de fútbol 2026 ya empieza a sentirse en el ambiente y, aunque el Perú no estará presente en la cancha con una selección clasificada, millones de peruanos estarán atentos a cada partido, a cada gol, a cada emoción; porque el fútbol, paisano y paisana, no es solamente un deporte, es una pasión universal que une como pocas cosas en el mundo.

Y quizás esa pasión existe porque el fútbol es, probablemente, el deporte más democrático que se haya inventado. Piense usted en algo muy simple. Para jugar fútbol casi no se necesita nada. No hacen falta canastas especiales como en el básquet, ni bates ni guantes como en el béisbol ni costosos equipos de protección como en el fútbol americano. El fútbol puede jugarse en tierra, en cemento, en arena, en pasto.

Los arcos pueden ser dos piedras, la pelota puede ser profesional o hecha de trapos y hasta se puede jugar descalzo. Es un deporte donde el dinero importa poco para empezar a jugar. Pero, además, el fútbol también es democrático con el cuerpo y con la edad. No obliga a ser gigante como en el básquet, ni enorme y musculoso como en el rugby.

En el fútbol puede triunfar alguien pequeño como Messi o alguien alto y fuerte como otros grandes jugadores. Los jóvenes corren más. Los mayores juegan con experiencia, con estrategia, haciendo el pasecito. Todos se encuentran un espacio. Y hoy el fútbol también ha roto barreras entre hombres y mujeres.

Cada vez más mujeres juegan, compiten y llenan estadios, porque la habilidad futbolística depende mucho más de la creatividad, la coordinación y la inteligencia colectiva que de la fuerza física. Además, participan muchos: 22 personas en una cancha, más los suplentes, los entrenadores, el aguatero, las familias y los aficionados. El fútbol moviliza barrios enteros y crea comunidad.

A diferencia de deportes más exclusivos o individuales, el fútbol invita a compartir. Y encima, paisano, paisana, es un juego sencillo de entender. El gol vale uno. ¿Entró o no entró? No hay fórmulas complicadas, ni dos puntos, set o cambio de saque, o hándicaps, o reglas imposibles.

Por eso, aunque el Perú no juegue este Mundial, sí estaremos presentes en esa enorme fiesta humana que une culturas, idiomas y generaciones. Y es importante darle una mirada positiva al fútbol, porque quizá detrás de una simple pelota se esconde una de las expresiones más democráticas del planeta.

¿Qué podemos hacer usted y yo, paisano, paisana, para que ese espíritu de igualdad y unión del fútbol también inspire otros aspectos de nuestra sociedad?

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