El ecosistema emprendedor peruano enfrenta un déficit de financiamiento de US$516 millones entre 2026 y 2030. Esta brecha podría dejar sin acceso a capital a 881 emprendimientos, según estudio de Cofide.
Las startups peruanas, es decir emprendimientos innovadores con potencial de crecimiento, necesitan más dinero para crecer, pero el financiamiento disponible no alcanza. Un estudio elaborado por el Banco de Desarrollo del Perú (Cofide) estima que el ecosistema emprendedor enfrentará una brecha de US$516 millones entre 2026 y 2030.
Según el informe, la demanda de financiamiento para startups llegará a US$1.106 millones en ese periodo, pero la oferta proyectada apenas alcanzará los US$590 millones. Como resultado, unas 881 empresas innovadoras podrían quedarse sin el capital necesario para expandirse.
El estudio identifica escasez de capital para las etapas iniciales de los emprendimientos, una baja participación de inversionistas locales, barreras regulatorias y una alta dependencia de fondos extranjeros, que hoy aportan el 97% de la inversión en startups peruanas y solo el 3% corresponde a capital local.
Cofide identifica falta de instrumentos y más fondos de inversión
En entrevista con RPP, Jorge Velarde, presidente de Cofide, existen varios factores detrás de esta brecha de financiamiento.
“Hay varias causas de por qué existe esta brecha de acceso, especialmente al capital paciente, que es lo que requieren las startups. En primer lugar, hay todavía falta de difusión del tipo de herramientas con las que se pueden financiar a las startups, sin que necesariamente sea un compromiso de muy largo plazo”, señaló.
Velarde sostuvo que el país también necesita fortalecer los fondos especializados en emprendimientos innovadores.
“Hay que potenciar los fondos de capital emprendedor que actúan en el Perú y fortalecer lo que se conoce como Venture Capital, las inversiones en startups a través de empresas del sector corporativo”, indicó.
El ejecutivo añadió que muchas startups encuentran dificultades para conseguir recursos en sus primeras etapas.
“Para que puedan iniciar sus negocios, hay que buscar quetengan acceso a financiamiento competitivo. A veces no es fácil conseguir inversionistas en el capital, pero por lo menos puedes lograr algunas líneas de crédito como Cofide ha buscado brindar”, afirmó.
Las startups más pequeñas concentran la mayor necesidad de recursos
La investigación muestra que la mayor parte de la brecha se encuentra en las primeras etapas de desarrollo de los emprendimientos.
Solo en los segmentos pre-semilla e inversionistas ángeles, el déficit proyectado alcanza los US$120 millones. A ello se suman US$18 millones en la etapa semilla y otros US$55 millones en rondas más avanzadas.
“Lo que más tenemos en el Perú son startups más pequeñas que lo que necesitan es capital semilla o lo que se llama una pre-serie A. Y efectivamente no hemos contado con los instrumentos para desarrollar ese ecosistema y por eso estamos trabajando para poder lanzar un segundo fondo, esperamos que pueda ser antes del fin de año”, señaló Velarde.
Según explicó, Cofide espera impulsar nuevos mecanismos para atraer inversión privada y fortalecer el financiamiento de emprendimientos innovadores.
Las garantías estatales y créditos más baratos: señales para el próximo gobierno
Más allá de la brecha de financiamiento que enfrenta el ecosistema emprendedor, el presidente de Cofide, Jorge Velarde, consideró que el próximo gobierno tendrá un papel fundamental para ampliar el acceso al crédito de las micro y pequeñas empresas, muchas de las cuales representan la base de futuros emprendimientos innovadores.
Según explicó, una de las principales señales que esperan los inversionistas y el sector empresarial es un compromiso claro para facilitar el financiamiento de los negocios de menor tamaño.
En esa línea, propuso impulsar programas de garantías estatales que permitan compartir parte del riesgo de los créditos con bancos, cajas municipales y otras entidades financieras. Es decir, si una empresa no logra pagar un préstamo, el Estado asumiría una parte de la pérdida. De esta manera, las entidades financieras tendrían más incentivos para prestar a negocios que hoy consideran más riesgosos.
“Hay que hacer programas que sean amplios, que no necesariamente sean un subsidio, pero que sí generen garantías, que compartan riesgo con el sector microfinanciero, de forma tal que ellos estén dispuestos a asumir el riesgo, pero abaratando la tasa”, indicó.
La lógica detrás de esta propuesta es que, al reducir el riesgo para las entidades financieras, estas podrían ofrecer créditos con menores tasas de interés y en condiciones más favorables para las empresas. Para Velarde, el país ya cuenta con experiencias previas que podrían servir de punto de partida.
“Creo que podemos construir sobre programas que Cofide ha manejado como Reactiva, Impulso Mi Perú, y realizar una propuesta más eficiente”, señaló.
A su juicio, el éxito de estas políticas no debería medirse únicamente por la cantidad de créditos otorgados, sino por el beneficio concreto que reciben las empresas.
“Y el principal indicador debiera ser la tasa final a la mype o el plazo, porque al final para las MIPES muchas veces la tasa no es la única limitación, también es el plazo del crédito”, remarcó.
Con una demanda de financiamiento que supera los US$1.100 millones y una oferta insuficiente para cubrirla, el principal desafío será evitar que cientos de startups se queden sin recursos para crecer y convertir sus ideas en negocios sostenibles.
Comentarios 0