Rodrigo Herrera descubrió su pasión por la cocina cuando era apenas un niño y preparaba arroz chaufa para su hermana. Aunque estudió Diseño Gráfico y trabajó lavando platos para costear su carrera, nunca dejó de lado su sueño gastronómico. Su experiencia en restaurantes de cocina asiática le permitió perfeccionar técnicas y conocer nuevos sabores. Años después, en Brasil, conoció a Cheché, con quien compartió la visión de crear una propuesta innovadora. Tras cosechar éxitos en el extranjero, ambos regresaron al Perú para fundar CJK Chifalab, que es uno de los chifas más destacados y comentados de la capital.

¿Cuál es el secreto de un buen arroz chaufa?

Rodrigo: La técnica. Podemos tener diversos insumos, pero siempre respetamos la técnica del chaufa: freír bien la proteína, condimentar correctamente el arroz y lograr que quede bien tostado a alta temperatura, sin pasarse de cocción.

Los peruanos somos muy chiferos. ¿A qué creen que se debe?

Rodrigo: El chaufa es un alimento con el que prácticamente todos crecemos. Si a eso le sumas una buena técnica de cocción, el salteado en wok, las altas temperaturas y ese toque ahumado característico, obtienes un sabor al que es difícil resistirse.

EL SECRETO DEL ÉXITO DE CJK CHIFALAB

Cheché: El mayor miedo fue emprender y preguntarnos cómo reaccionaría el público ante una propuesta distinta. Nuestro chifa tiene una base clásica, pero incorpora influencias japonesas, coreanas y tailandesas.

Antes estaban en el Rímac. ¿Por qué decidieron mudarse a Surquillo y cómo ha sido la respuesta del público?

Cheché: Empezamos en la casa de Rodrigo con una cocina oculta. Luego pasamos a un patio gastronómico en el Rímac, donde recibimos un público muy diverso. Decidimos llegar a Surquillo para acercarnos a nuevos comensales. La respuesta ha sido muy positiva.

DEL DISEÑO GRÁFICO A SU PASIÓN POR LA COCINA

Rodrigo: Siempre me gustó el arte. Estudiar Diseño Gráfico me permitió adquirir conocimientos que hoy aplico en la imagen y comunicación de mi marca. La cocina también me apasionaba y, por necesidad, empecé trabajando como lavador de platos. Ahí descubrí que quería desarrollarme profesionalmente en gastronomía.

Cheché, ¿qué hacías antes de este negocio?

Intenté ingresar a Medicina Humana, pero no lo logré. Un día vi un volante sobre una carrera de panadería y terminé estudiando cocina. Después trabajé en restaurantes criollos y más adelante me especialicé en cocina asiática.

¿Cuál creen que es la clave del éxito de su chifa?

Rodrigo: La combinación de experiencia, conocimiento y curiosidad. Siempre buscamos experimentar y crear cosas nuevas. Por eso se llama Chifalab: es nuestro laboratorio gastronómico.

¿Qué mensaje le darían a un joven cocinero que recién empieza?

Cheché: Que se forme no solo en cocina. Tener un restaurante o una marca de alimentos y bebidas implica conocer temas administrativos, logísticos y de gestión. Los errores son parte del aprendizaje y ayudan a construir un negocio saludable.

Están en un distrito gastronómico con mucha competencia. ¿Cómo atraen clientes?

Rodrigo: Creemos que hay público para todos. Nosotros apostamos por ofrecer buena comida, un espacio agradable y una atención cálida. La experiencia completa hace que las personas regresen.

¿Qué vamos a encontrar en CJK Chifalab?

Cheché: Platos clásicos de chifa, pero también propuestas de fusión. CJK representa la unión de distintas culturas asiáticas en un solo lugar.

Cortita

¿Qué hago para mantener un flujo de caja saludable?

Llevar un registro ordenado, ya sea en Excel o en un sistema especializado. Es importante revisar semanalmente ingresos y egresos para tomar decisiones oportunas.

¿Cómo atraer clientes a un negocio?

Construyendo una marca sólida. Gracias a mi formación en diseño somos muy exigentes con nuestra imagen y comunicación en redes sociales. Eso nos ayuda a diferenciarnos y conectar mejor con el público.

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