Hace cinco años el país cayó en manos del comunismo personificado en Pedro Castillo por muy estrecho margen de votos. La diferencia entre el ganador y la perdedora de ese entonces fue de poco más de 40 mil votos. El ausentismo fue de más de 25,4% del total de electores. Eran tiempos de pandemia, veníamos de una brutal segunda ola de contagios y quizá podía entenderse que la gente opte por quedarse en su casa o haya ido a ponerse una vacuna a otro país cuando por acá aún no llegaban las dosis.
Sin embargo, con esa experiencia y sin pandemia de por medio, esta vez no había pretexto para estar ausentes en las respectivas mesas de votación. Estaba latente el amargo recuerdo de haber tenido a Castillo en Palacio de Gobierno con todo lo nefasto que implicó su administración plagada de corrupción e ineptitud, que acabó con un golpe de Estado. Sin embargo, el ausentismo ha sido muy similar al visto hace cinco años, especialmente en los distritos “más pudientes” de Lima.
Los votos de los que se quedaron en casa el 12 de abril último al menos en Lima, pudieron impedir que en la primera vuelta el segundo lugar sea ocupado por la dupla Roberto Sánchez – Antauro Humala, para que pase Rafael López Aliaga. La primera opción era el descalabro del país y el ponernos en la nefasta ruta de Venezuela, Cuba y Bolivia. La otra, con defectos y virtudes, implicaba al menos mantener la democracia y el modelo económico que ha permitido reducir pobreza.
Aun así, en la segunda vuelta el panorama ha sido peor. El domingo último hubo un ausentismo ligeramente mayor al de la primera vuelta, especialmente en Lima, con elevados índices en Miraflores (26,46%) y San Isidro (26,17%). Quizá de haber ido a votar muchos de ellos, en estos momentos la diferencia de votos entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori no sería tan apretada, y no habría peligro de caer nuevamente en manos de un gobierno que sería una edición “corregida y aumentada” de lo que vimos con Castillo.
Se entiende que pueda haber gente fuera del país y adultos mayores o con algún impedimento que no hayan estado en condiciones de acudir a sus mesas de sufragio. Pero sospecho que en la mayoría de casos ha primado la indiferencia con el futuro del país, de su país, que podría irse al abismo desde el 28 de julio con un posible ganador que ofrece cambio de Constitución, expropiaciones y estatizaciones por más que haya tratado de maquillar su plan de gobierno original.
Comentarios 2