La minería ilegal en Perú alcanzó en 2025 exportaciones de aproximadamente US$12.000 millones, igualando el valor del oro extraído legalmente, según el Instituto Peruano de Economía.

La cadena de comercialización del oro creció de manera explosiva en la última década. Foto: Composición LR.

La minería ilegal en Perú alcanzó en 2025 niveles sin precedentes, con exportaciones estimadas en US$12.000 millones, prácticamente iguales al valor del oro extraído bajo estándares formales. Según el Instituto Peruano de Economía (IPE), el país concentra el 44% del oro ilegal exportado desde Sudamérica y se consolida como un epicentro global de esta actividad criminal.

Especialistas reunidos en un seminario del IPE advirtieron que la minería ilícita dejó de ser artesanal y se convirtió en una industria delincuencial altamente organizada.

Víctor Fuentes, gerente de políticas públicas del IPE, señaló que la expansión del Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo) permitió que miles de operaciones operen amparadas en la ley, incluso en zonas naturales protegidas y áreas arqueológicas, y se transforme en un “escudo para la ilegalidad”.

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Expansión de la venta de oro ilegítimo

La cadena de comercialización del oro creció de manera explosiva en la última década: el número de plantas procesadoras se multiplicó por 3,5, alcanzando 13.876, mientras que las exportadoras aumentaron 11 veces, hasta 1.253. En contraste, las empresas productoras solo crecieron 18% y pasaron de 302 a 274 desde 2020.

Julia Yansura, directora del programa de Delitos Ambientales y Finanzas Ilícitas de FACT Coalition, explicó que el oro ilegal se exporta en modalidades que dificultan su trazabilidad: oro concentrado, en polvo, reciclado o procedente de chatarra electrónica triturada.

Solo en 2024, las exportaciones de oro concentrado sumaron US$880 millones, cinco veces más que en 2023. Además, vacíos normativos en países de destino facilitan la entrada de este metal al mercado formal sin verificaciones previas.

Combate ineficiente contra la ilegalidad

Lucía Dammert, profesora de la Universidad de Santiago de Chile, advirtió que este tipo de minería opera como una estructura paralela con influencia económica, territorial y política. Gran parte se ‘blanquea’ dentro del país antes de ser exportada, lo que dificulta la detección internacional y la persecución.

Los especialistas coincidieron en que la respuesta del Estado ha sido insuficiente. Fuentes alertó que, pese a la magnitud del problema, el presupuesto para programas de formalización minera se reduciría 60% en 2026, mientras que los operativos de interdicción continúan aislados y sin inteligencia previa.

Carlos Gallardo, gerente general del IPE, precisó que Perú lidera la región en exportación de oro ilegal, seguido por Colombia (25%), Bolivia (12%), Ecuador (9%), Brasil (9%) y Venezuela (1%). Doce regiones concentran la mayor actividad, entre ellas La Libertad, Arequipa y Madre de Dios, donde el consumo de combustible es cinco veces superior al de otras áreas amazónicas.

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