De momento la segunda vuelta electoral llevada a cabo ayer ha terminado en un empate técnico que tendrá que ser resuelto con los resultados oficiales, sin embargo, los conteos rápidos de Datum e Ipsos dan una ligera ventaja a Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), lo que deja en claro que al menos la mitad de los peruanos ha optado por el salto al vacío y entregar el Perú a la izquierda radical experta en generar más pobreza y falta de las libertades más elementales.
Irónico que quienes se dicen defensores de los derechos humanos, enemigos de la corrupción y demócratas, hayan dado su voto a un candidato como Sánchez, que es socio de un asesino de cuatro policías a los que llamó “perros” y “cobardes”; y que reivindica al gobierno de Pedro Castillo, quien tiene que responder por las raterías que se le atribuyen y que lo mantienen en prisión preventiva, más allá de la sentencia que carga en primera instancia por ser un vil golpista.
Llama la atención que al menos la mitad de los ciudadanos del Perú, un país que estuvo a punto de ser volado en mil pedazos por dos bandas terroristas como Sendero Luminoso y el MRTA, opte por Juntos por el Perú, una agrupación que trae a gente ligada a estas bandas armadas que han sido de lo más sanguinarias y brutales con la gente pobre de este país como era el campesino ayacuchano, el pequeño comerciante de Huancavelica o el niño del valle del río Ene.
No tengo la menor duda de que si los resultados oficiales confirman su triunfo electoral, Sánchez, sus parlamentarios y los que forman parte de los partidos que se han adherido a su postulación (Obras y Ahora Nación), harán hasta lo imposible por cambiar la actual Constitución con el objetivo claro y directo de alterar el capítulo económico que nos ha dado 30 años de estabilidad y crecimiento, todo a fin de poder usar fondos públicos para hacer populismo y comprar respaldo popular.
Se vienen días complicados, pues la incertidumbre ante los resultados tan ajustados y la sola posibilidad de que Sánchez gane con Antauro Humala y otros impresentables al lado, ya juegan en contra, todo por creer que esta gente, con su ideología largamente fracasada, es capaz de solucionar los graves problemas que afectan al país. Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia demuestran que sus recetas solo llevan a la miseria y la falta de libertades.
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