Del saque somos carnecita... Ese Perú-España me da dolor de cabeza. Ya no estoy para estresarme ni que se me revuelvan las tripas. Estoy rogando que los chavales salgan a cuidarse las piernas y tomen el partido para quemar calorías y calentar un poco. Hombre por hombre son archisuperiores y es humillación si nombramos uno por uno. En el colectivo nos llevan 50 años de ventaja. La tocan en one y presionan en todos lados. Acá corren 9 o máximo 10 kilómetros en los 90 minutos. Ellos no bajan de 11 o 12.

La diferencia es clarísima: Lamine Yamal debutó a los 15 años en la Liga de las estrellas. En el Perú no salen chicos porque los clubes grandes y de provincias invierten en viejos de 42 años y ‘estafadores’ que no juegan ni relámpagos en sus respectivos países. Sí, señores...

Todo se sabe. El ‘Tigre’ estuvo en los planes del Rímac, pero pidió medio distrito y empezar a chambear recién en julio. Propuso mandar a dos de sus chacales para que vayan moviéndose hasta que se libere. Pero lo parcharon enseguida. Sin firmar quería poner condiciones. El más triste es el comentarista-empresario que iba a guerrear por dos parrilleros. No creo que ese man se meta allí porque el ‘10’, que para mí es lo mejor que vieron mis ojos en un campo, no le permitirá hacer sus cochinadas. Así es...

En la Vicky ya se cansaron de ese portero que tapó Eliminatorias, repechaje y amistosos con su selección y es taco 5 porque no es nada del otro mundo, ni marca la diferencia. Todos los días se bota con que tiene ofertas para irse y no ha llegado a la gerencia deportiva ni un catálogo. No sé por qué los ‘Pepones’ soportan tanto engreimiento. Por siaca, el sobrino de mi brother Junior, dueño del billar ‘Bareta’ en Faucett, que tiene 10 años y lo llaman ‘Gordua’ por sus rollitos, posee mejor juego de pie y reflejos que ese bigotón. Y no va ser...

Delantero que pateó una camiseta solo tiene la cara de sanazo

Hay un delantero que pateó una camiseta en su estadio y frente a sus hinchas que solo tiene la cara de sanazo. El chamaco es parador al mango y demostró tener carácter cuando se meten con sus monedas y frijoles. Intentaron prestarlo a un cuadro del norte y se fueron de hocico. ‘No me voy de aquí’, repitió y todos calladitos. Ahora lo miran de reojo, pero no se hace paltas. Ya estarán maquinando meterlo a la congeladora. Qué feo... Me voy, soy fuga.

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