Si bien el intercambio comercial entre Perú y Filipinas sigue siendo menor en comparación con otros países asiáticos, el creciente acercamiento bilateral, reflejado en el interés por un posible acuerdo comercial, abre la puerta a nuevas oportunidades para los agroexportadores.
Solo en lo que va del año, las exportaciones peruanas hacia Filipinas vienen duplicándose: entre enero y agosto de 2025, sumaron alrededor de US$ 56 millones, un incremento de 98.3% respecto al año anterior, según datos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur).
Este salto evidencia una continua recuperación en los niveles de exportación a este mercado que, según información de la Asociación de Exportadores (Adex), alcanzó los US$ 28 millones de enero a agosto del 2024 y sumó casi US$ 184 millones durante todo el año pasado. Aunque creció frente al 2023 y 2022, aún está por debajo de los niveles del 2021.
Actualmente, de acuerdo con el Sistema de Inteligencia Comercial Adex Data Trade, los envíos a este país se concentran en minerales como cobre, estaño y antracitas, así como en productos industriales como la harina de pescado.
Perú ya exporta algunos bienes agroindustriales al país asiático, tales como quinua (US$ 155,681), papas preparadas (US$ 53,504), y harina de maca (US$ 24,392) en cantidades muy pequeñas a comparación de los minerales. Sin embargo, la reciente apertura sanitaria para la palta podría dar paso a mayores exportaciones de productos agro.
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Próximos frutos en ingresar a Filipinas
Recientemente, el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) indicó que durante la reunión bilateral con Bureau of Plant Industry (BPI) de Filipinas -en la que se firmó el reciente acuerdo-, también se abordó los avances para lograr el acceso de uva de mesa y cítricos peruanos, como mandarinas, al país asiático.
De los mencionados, la uva es la que ya tiene un proceso técnico más adelantado, es decir, podría ser el siguiente producto de exportación a Filipinas, indicó Gabriel Amaro, presidente de la Asociación de Gremios Productores Agrarios del Perú (Agap).
Amaro precisó que ese producto se califica entre los de mayor interés, pues solo el año pasado Filipinas importó del mundo alrededor de US$ 150 millones en uvas frescas.
“Hay un mercado importante de uvas que tienen desarrollado y que ya consumen. Por eso es atractivo. Ahora, somos el primer exportador de uva mesa en el mundo y no queremos seguir saturando mercados, sino ampliar los mercados en zonas donde hay millones de consumidores que no tenemos acceso todavía”, comentó a Gestión.
Sin embargo, los procesos para lograr la apertura sanitaria de nuevos productos son largos. Lograr la apertura sanitaria de la palta tomó, al menos, tres años de gestiones técnicas entre las autoridades fitosanitarias de ambos países.
En el caso de los cítricos y las uvas, estos procesos también se habrían iniciado hace más de tres años. Las demoras, indicó Amaro, se generan a veces por factores internos, incluyendo los cambios de funcionarios en el Gobierno, lo cual genera retrasos y puede paralizar los procesos de negociación externa.
“Esto puede demorar uno o dos años más, dependiendo de la agilidad del sector público y del trabajo político entre los gobiernos. Hay que recordar que en el caso de China, por ejemplo, cuando hubo visitas de alto nivel, se logró abrir varios mercados a la vez. Ese relacionamiento político comercial acelera mucho los procesos”, señaló.

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