
China ha dado un nuevo paso en su ambiciosa estrategia de expansión de las energías renovables con la construcción de la estación convertidora marina más grande del mundo. La gigantesca infraestructura permitirá aprovechar la energía generada por parques eólicos ubicados a más de 100 kilómetros de la costa, una distancia que hasta ahora representaba un importante desafío técnico para la industria.
El proyecto, bautizado como 'Hai Feng Zhi Xin' o 'Corazón del Viento Marino', fue desarrollado por la empresa estatal china ZPMC y está destinado a operar frente a la ciudad de Yangjiang. Su misión será recoger la electricidad producida por cientos de aerogeneradores marinos y transportarla con eficiencia hasta tierra firme.
Un gigantesco nodo energético que conectará 163 turbinas marinas
La estructura impresiona por sus dimensiones. Pesa unas 25.000 toneladas, ocupa una superficie similar a la de un campo de fútbol y alcanza una altura comparable a la de un edificio de 15 plantas. Su principal función será recibir la energía generada por 163 turbinas eólicas instaladas mar adentro y transformarla para su transmisión a largas distancias.
El gran avance tecnológico radica en que la plataforma convierte la electricidad de corriente alterna (AC), producida por los aerogeneradores, en corriente continua (DC). Esta tecnología reduce significativamente las pérdidas energéticas que normalmente ocurren cuando la electricidad viaja a través de largos cables submarinos. Gracias a ello, los parques eólicos pueden ubicarse mucho más lejos de la costa, donde los vientos son más fuertes y constantes.
La infraestructura permitirá generar energía limpia a gran escala
La estación cuenta con una capacidad récord de 2.000 megavatios y utiliza un sistema de transmisión de corriente continua de ±500 kilovoltios. Cuando entre en funcionamiento a plena capacidad, podrá suministrar alrededor de 6.000 millones de kilovatios-hora de electricidad limpia al año, una cantidad suficiente para abastecer a millones de hogares y reducir la dependencia de fuentes energéticas contaminantes.
Además, la plataforma ha sido diseñada para operar de forma completamente autónoma, sin presencia permanente de personal. Sistemas inteligentes de monitoreo remoto supervisarán su funcionamiento en condiciones extremas de humedad, salinidad y fuertes corrientes marinas. Este proyecto forma parte del plan de China para alcanzar los 100 gigavatios de capacidad instalada de energía eólica marina antes de 2030 y podría convertirse en un modelo para futuros desarrollos energéticos en todo el mundo.
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