Guido Valdivia, vicepresidente ejecutivo de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), detalla cómo ingresarán el acero, el cemento y el ladrillo al 2026.
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Rumbo al 2026
Tras la pandemia, en 2021, el Índice de Precios de Materiales de la Construcción, con data concentrada en Lima Metropolitana, aumentó 15.4%; y en 2022, el incremento fue de 4.77%. Posterior a ello, se registraron caídas o un “crecimiento” de 0%. Así, en el 2025, este índice se contrajo 1.77%, según un informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
Al respecto, Valdivia precisa que el desempeño de cada material “obedece a lógicas distintas”, y se concentra en cómo se desenvolverán los componentes protagonistas este año.
“El acero tiene un precio que se regula a través del mercado internacional; es un commodity que tiene que ver, entonces, con factores externos. Sin embargo, lo que se ha visto en los últimos meses es una tendencia fuerte hacia la baja, que tiene que ver sobre todo con el tipo de cambio”, indica.
Continúa con el ladrillo: “Esencialmente es un producto nacional. No se importan ladrillos y está muy asociado al mercado informal, pues cada vez se usan menos ladrillos de arcilla en edificios multifamiliares y en construcciones comerciales o de oficinas. Lo que hemos ido observando es una recuperación [del precio] de 2.98% en el 2025 [tras caer los años previos]”.
Y, finalmente, el cemento: “Aquí hay un tema más vinculado a la competencia. Ya desde hace algún tiempo ha habido varios jugadores nuevos que han querido entrar al mercado peruano. Cemex y Bío Bío de Chile, por ejemplo, han capturado un porcentaje muy pequeño del mercado, pero han tenido una estrategia más basada en precios. Eso ha motivado una tendencia inicialmente a la caída, y ya desde hace varios meses, a la ‘estabilización’".
En resumen, puntualiza el vocero, “el acero dependerá del mercado internacional, aunque por el dólar -una vez que el tipo de cambio revierta sus caídas- se espera que suba de precio; el ladrillo subió y probablemente pueda estabilizarse ya este año; y el cemento también se va a estabiliazar por la mayor competencia, sobre todo ahora que ha entrado Holcim”.
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Pico de 2021 y autoconstrucción
En 2021, en la temporada pospandémica, la actividad constructora registró “un rebote impresionante”, en palabras del vocero de Capeco.
“La construcción cayó 13.9% en 2020 y creció 34.5% en 2021. Entonces, la autoconstrucción o construcción informal continuó en alza, y la construcción formal, que se había paralizado, creció y rebotó muy fuerte. [...] El 2021 no fue, pues, un año normal; es difícil, por tanto, que se pueda volver a ese escenario. Y si eso ocurre no sería porque hay un auge sostenido de la construcción”, explica.
El impulso paralelo tanto en autoconstrucción como en reanudación de obras públicas y privadas todavía se siente hasta hoy; sin embargo, de cara al 2026, Valdivia pronostica que el ajuste de precios a causa de la informalidad será moderado.
“La participación del mercado informal de la construcción en la facturación de los proveedores no ha variado de manera significativa en los últimos meses, lo que refleja una cierta estabilidad. Y no creemos que, en un escenario como el que viene, la autoconstrucción o construcción informal crezca de manera sostenida. Por ello también es probable que los precios del ladrillo tiendan a una estabilidad”, argumenta.
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